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¿Quién ganó la guerra de Irak?

Carta de Washington

Concepción Badillo • Washington, D.C.

Más de siete años después de que Estados Unidos invadiera Irak, parecería que empieza a terminar el involucramiento de este país en su más largo y más sangriento conflicto armado desde la guerra de Vietnam.

Al menos eso parece indicar el hecho de que el próximo 31 de agosto Washington declarará oficialmente el fin de sus operaciones de combate en esa nación del Oriente Medio y las tropas del Pentágono han iniciado la retirada. Con esto, el presidente Barack Obama cumple una de las promesas centrales que lo llevaron a la Casa Blanca.

El número de soldados estadounidenses en Irak se ha reducido esta semana de 170 mil a 50 mil, los cuales permanecerán cuando menos hasta fines del 2011, básicamente para entrenar y capacitar a las fuerzas de seguridad locales.

Pero el mismo mandatario admite que la guerra que se inició en 2003 y derrocó a Sadam Husein no ha concluído, sino que ha cambiado de rumbo. De hecho, a partir de septiembre, la llamada Operación Libertad será conocida con el poético nombre de Nuevo Amanecer.

Después de todo, en noviembre hay elecciones para renovar el Congreso y el presidente necesita recuperar el apoyo de todos esos liberales antibelicistas que tanto contribuyeron a que ahora esté sentado en la Oficina Oval.

“El compromiso ha cambiado: de ser una tarea militar llevada a cabo por nuestros soldados, ahora será un esfuerzo del Departamento de Estado que realizarán diplomáticos”, ha dicho el mandatario.

Lo que Obama no dijo es que, siendo Irak todavía un lugar inestable y sin paz, los diplomáticos que realizarán esa labor requerirán protección que, como los soldados están en vía de regreso, ahora les será brindada por ejércitos privados, cuyo número de agentes se estima que aumentará de dos mil 700 que hay actualmente, a cerca de siete mil en los próximos meses.

La embajada de Estados Unidos en Bagdad es la representación más grande que Washington tiene en el mundo, con más de mil funcionarios distribuidos en un complejo de 27 edificios que ocupan un espacio similar al del Vaticano, con restaurantes, canchas de básquetbol, voleibol, alberca olímpica y sus propias plantas de agua y electricidad y, desde luego, una espléndida vista del río Eúfrates.

Además de brindar seguridad, los agentes privados realizarán evacuaciones médicas y le harán de guardaespaldas, pilotos y choferes de vehículos blindados; porque la realidad es que la única súper potencia que queda en el mundo no puede combatir sus guerras, ni proteger a sus diplomáticos sin contratar personal civil extra o, como muchos les llaman, “pistoleros o matones”.

En el caso del Pentágono, el número de personal civil extra que tiene contratado es sumamente vasto: 95 mil en Irak y 112 mil en Afganistán, de acuerdo a sus propias cifras. Lo que significa que hay más agentes privados que tropas estadounidenses en ambos sitios.

Este personal privado en muchos casos ha usado la fuerza excesiva y tiene problemas de disciplina y reputación que le han dado una pésima fama a esa industria. Después de todo, ¿quién no recuerda a Blackwater o el libro Autorizados para matar?

Pero contrario a lo que se cree, no todo este personal civil está armado, sino que al menos en Irak muchos de los empleados al servicio del Pentágono realizan trabajos de cocineros, choferes y hasta de limpia botas y retretes.

Con el fin de la Guerra Fría, el ejército estadounidense cortó cerca de 800 mil puestos que fueron reemplazados por empleados civiles temporales, a quienes actualmente no les falta trabajo. Tan sólo en Bagdad abundan quienes predicen un aumento en la violencia ahora que los soldados estadounidenses van de salida, en muchos casos para dirigirse a “la otra guerra” en Afganistán.

Obama, que la próxima semana marcará con un publicitado discurso el fin de las operaciones militares de Estados Unidos en Irak, ha tenido buen cuidado de no mostrarse triunfalista ni hablar como lo hizo su predecesor George W. Bush cuando hace siete años declaró “misión cumplida”.

Y es que después de todo, ¿quién ganó esta guerra? Con toda certeza se puede decir que la gente de Irak no. Aún los cálculos más conservadores estiman que cerca de 150 mil iraquíes han muerto violentamente en este conflicto y más de dos millones han tenido que abandonar su país. Y definitivamente tampoco la ganó Estados Unidos, porque ni siquiera encontró las armas que fue a buscar.

En realidad nadie ha ganado, porque esta guerra no ha terminado. Quizás por eso la página de internet de la Casa Blanca destaca la reducción de tropas, pero no menciona fecha para una retirada definitiva, triunfante y total.

CBadillo@aol.com

Escrito por en 25 agosto 2010. Archivado en * Info • Lente,Concepción Badillo. Puede seguir cualquier respuesta a esta nota con RSS 2.0. Puede dejar una respuesta o un trackback a esta nota

Un comentario a ¿Quién ganó la guerra de Irak?

  1. zadig menendez Responder

    29 noviembre 2010 en 1:09

    esa guerra fue por el petroleo de irak el llacimiento mas grande del mundo todo para hacer gasolina para los malditos coches

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