No existe una explicación coherente o consenso alguno, señala el experto de la UNAM, Malaquías López / La vacuna no influyó gran cosa en el comportamiento de la epidemia, añade
Desde noviembre pasado en México y en el mundo se ha registrado una disminución de la frecuencia del virus de la influenza A/H1N1, contrario a lo que se temía en diciembre que era un nuevo brote del mal, para lo cual no existe una explicación coherente, señaló Malaquías López Cervantes, experto en epidemiología de la Facultad de Medicina de la UNAM.
Consideró que este fenómeno ha sido una enorme sorpresa para todo el mundo, en el que no hay, “que yo conozca”, algún tipo de consenso que explique qué fue lo que sucedió.
Sin embargo él tiene su teoría: el contagio se diseminó tanto que el propio virus generó inmunidad entre un número importante de la población y esto, a su vez, creó una barrera para su transmisión.
“En términos prácticos quiere decir que hubo mucha más gente que la que nos imaginábamos que se contagió que no tuvo episodios clínicamente importantes, que a la mejor le pasó casi desapercibido el contagio, pero desarrollaron inmunidad’, expuso.
Con el tiempo, explicó, se agotó el número de personas susceptibles. Es el equivalente a las barreras que van creando a las vacunas. Pero aquí parece que se dio de manera natural.
El experto fue designado por la UNAM su representante para participar en el grupo que creó el gobierno capitalino con el propósito de consultar la situación epidemiológica y para presentar algunas recomendaciones durante la alerta que el país vivió en 2009.
A pregunta expresa sobre si la gente requiere la vacuna consideró que es algo que se debe discutir, puesto que las dosis contra la influenza son útiles durante cierto periodo y después ya no porque el virus cambia.
“Por lo tanto, cada año hay que crear una vacuna que tome en cuenta todas las mutaciones acumuladas durante el año anterior. En este caso se ha llegado a la etapa en la que se elabora una nueva vacuna para la siguiente temporada”, añadió.
En este sentido, refirió, la vacuna que correspondió a la temporada que está por concluir no tiene mayor utilidad para la población, si es que el comportamiento va a seguir por la misma línea que hemos visto en años anteriores con virus similares.
Apuntó que “nos quedamos un poco colgados de la brocha” porque primero fue difícil conseguir la vacuna, pero fue mucho más difícil su aplicación. Al final se rompieron los protocolos y se vacunó a todo el que la quisiera y en todos lados, y aún así no se acabó.
LOS VIRUS VENIDEROS
El académico de la UNAM puntualizó además que aparentemente la vacuna no influyó gran cosa en el comportamiento de la epidemia, “puesto que el modelo 2009 de la enfermedad se agotó o parece que ya está agotado”.
No obstante, advirtió, llegará el modelo nuevo. Este mismo virus acumula mutaciones y la próxima temporada regresará con suficientes cambios para afectar a la población de nueva cuenta. Los anticuerpos que se adquieren contra una versión del virus dejan de ser útiles un año después cuando aparece otra.
El experto trabaja en el grupo interdisciplinario que se organizó entre diversas instituciones universitarias y de salud para dar seguimiento del mal, pero desde hace varias semanas no hay reuniones debido a que bajó la intensidad.
“Me preguntan que si lo que se decidió aquella noche del 23 de abril respecto de las medidas de distanciamiento social estuvo bien o no. Yo suelo contestar que tampoco había muchas alternativas”, señaló.
El científico acotó que en ese momento solamente había sólo dos referentes: había un nuevo virus y también muertos. “No se sabía si el virus sería muy agresivo o si provocaría una gran mortandad y había que actuar de una manera extrema para tratar de frenar los contagios”.
“La historia nos enseñó que, en realidad, el impacto de estas medidas de distanciamiento social fue leve. Tal vez cuando se tomaron ya el contagio había tenido una diseminación muy importante entre la población. No es fácil saber eso al principio”, expuso.
Se vacunaron a 23 millones; 72 mil 482 casos confirmados
A un año de que se presentó la epidemia de influenza A/H1N1, que por el contacto de la gente con este nuevo virus y la vacunación de 23 millones de mexicanos se prevé que no se tenga un rebote importante, gracias a la protección e inmunización de la población, refirió el comisionado especial para la Atención de la Influenza Humana, Alejandro Macías Hernández.
En entrevista, el infectólogo del Instituto Nacional de Ciencia Médicas y Nutrición “Salvador Zubirán”, informó que a un año de que inició la epidemia de influenza A/H1N1 la hospitalización ahora es de aproximadamente la mitad de enfermos que cuando se registró el pico más alto en México, que fue en octubre de 2009 con aproximadamente 160 infectados.
De acuerdo con lo que reporta el Sistema de Hospitales de Alta Especialidad, tanto de pacientes en piso como en terapia intensiva, se tienen actualmente alrededor de unos 80, de los cuales 30 necesitan máquina para respirar y están en terapia intensiva.
Conforme a los reportes más recientes de la situación actual de la epidemia en México se tienen 72 mil 482 casos confirmados, lo que de ninguna manera representa a los que se han infectado, y se tienen contabilizadas mil 198 defunciones.
El funcionario federal explicó que ningún país del mundo puede confirmar todos los casos de influenza, ya que sería muy difícil y prácticamente imposible, y que por ello es que se realizan estudios epidemiológicos y serológicos, con lo cual se estima que en México pudieron ser 20 millones.
vía: LCH
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