Seguramente no será la política exterior el punto que definirá las elecciones presidenciales de Estados Unidos en 2012. Será definitivamente la economía. Pero aún así los aspirantes republicanos se disputan la nominación de su partido compitiendo por quién es más belicoso, más partidario de torturar o quién en la frontera sur construye la barda más asesina.
Esto sin contar que el primer lugar en ejecuciones ya se lo llevó el gobernador de Texas, Rick Perry, quien hace unas semanas con cara de satisfacción presumió al país que bajo su mandato se le ha quitado la vida a 234 personas sentenciadas a la pena capital… e increíblemente recibió aplausos.
El tema de la guerra surgió en el primer y hasta ahora único debate que se ha llevado a cabo sobre sus posiciones en política exterior cuando ocho de los nueve contendientes a desbancar a Barack Obama dijeron estar a favor de atacar a Irán para impedir que adquiera la bomba atómica. Ninguno habló de la posibilidad de una solución diplomática.
A la vez que ninguno se refirió a latinoamérica. Un hemisferio que quedó claro no existe para los candidatos de derecha, quienes al debatir sobre política externa el pasado día 12 no hicieron tampoco mención alguna del tema inmigración. Sin embargo en el pasado se han disputado las medidas más inhumanas, con Herman Cain a la cabeza, proponiendo una fosa repleta de cocodrilos en la frontera con México o un muro electrificado para electrocutar inmigrantes.
Y si de matar se trata, el ex senador por Minnesota Rick Santorum quiere que se envien misiones clandestinas a asesinar científicos iraníes.
Pero el tema que acaparó la atención fue la tortura, con Cain, Perry y la congresista por Minnesota, Michelle Bachman, manifestándose totalmente partidarios de que se practiquen simulacros de ahogamiento a sospechosos de ocultar información. “No es tortura, sino una técnica avanzada de interrogación” dijo Cain. Posición que comparte el ex gobernador de Massachusetts, Mitt Romney, que lleva la delantera.
El presidente Obama que abolió la práctica cuando llegó a la Casa Blanca y quien hasta ahora se había mantenido al margen de opinar sobre los debates republicanos en esta ocasión ha dicho “que están equivocados. Sí es tortura y no la necesitamos para combatir el terrorismo”. De hecho una encuesta reveló que siete de cada diez estadunidenses piensa como el mandatario, pero están divididos en cuanto a si este método puede o no justificarse.
Los republicanos saben que si Obama ha tenido algún éxito en su gobierno ese ha sido en política exterior con logros como la muerte de Osama bin Laden y el derrocamiento de Muammar Gadafi en Libia por eso insisten en acusarlo de carecer de firmeza en su trato con Irán y contra los terroristas. Argumentan que el gobernante ha hecho menos a los amigos de Washington y ha consentido a sus adversarios y dicen que “ha fallado en entender que Estados Unidos tiene un poder excepcional para hacer el bien en el mundo”,
Sin embargo, aún así hasta el momento no hay ningún republicano que tenga segura la nominación, ya que las primarias en ese partido parecen un juego para ver quien gana la silla y esta semana el turno es de Newt Gingrich, que se ha beneficiado con el hecho de que muchos votantes conservadores no soportan a Romney; Cain y Perry han caído en desgracia, uno por acoso sexual y el otro por limitaciones del intelecto.
El problema para Gingrich es que con la popularidad viene el escrutinio público y si bien, él es preparado y elocuente tiene muchos enemigos y un pasado que podría no ayudarlo. Para empezar es el único líder de la Cámara que ha sido castigado por faltas de ética y obligado a pagar una multa de 300 mil dólares por mentir y usar sus cuentas exentas de impuestos con fines políticos.
Entre otras cosas se le acusa de haber cerrado el gobierno federal en 1995 enojado porque el entonces presidente Bill Clinton lo sentó en la parte de atrás del avión de la Fuerza Aérea cuando regresaban del funeral de Yitzhak Rabin en Israel. Y también de haber actuado hipócritamente cuando encabezó el regaño político contra Clinton por adulterio, justo en momentos en que ahora se sabe, él también era adúltero.
Y es que su vida privada ha sido variada y turbulenta con tres matrimonios y al menos dos amoríos. Es de sobra conocido que le presentó la demanda de divorcio a su primera esposa cuando esta se recuperaba de una operación de cáncer para casarse con su amante, de la que también luego se divorció para contraer matrimonio con una de sus asistentes. Y eso hoy en política bien que cuenta.
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