Andrés Pascoe Rippey
No deja de sacudirse la tierra. Van cientos de réplicas, algunas de hasta 6.6 grados Richter. Cada réplica fuerte desata el pánico y la desesperación; la gente vuelve a correr lejos del mar, esperando que otras olas terminen de destruir lo que queda de las ciudades costeras.
Andrés Pascoe Rippey
Cuando terminó la Cumbre de Cancún, no pude evitar recordar esa canción del final del musical Vaselina. Ustedes recordarán que en la versión latina de Grease, la melodía final es una orgía de amistad, en la que cantan —y lo cito: Iremos juntos, ramma lama lama a daga da, dingi dong, todos unidos, shoo-bop shu whara whara, yipidy bum ti bum chen chen chengity chen shoop bop, como debe de se-eeeer, waooo, yeah.
Andrés Pascoe Rippey
Con el triunfo del derechista Sebastián Piñera, ya cambió algo: si la Concertación gobernó para los empresarios, ahora gobernarán los empresarios. Y sí; cuando el flamante presidente electo anunció hace un par de semanas a su gabinete, quedó clarísima su visión de lo que es Chile: puros gerentes y empresarios, puros allegados leales, puros empleados. En el Ministerio de Salud, puso al administrador de su clínica privada; en la subsecretaría de deportes, a un amigo accionista de su equipo de futbol, el Colo-Colo; en Relaciones Internacionales — quizá el caso más escandaloso— puso al presidente de las multi-tiendas Falabella (tipo Palacio de Hierro), cuyo gran mérito internacional es haber abierto tiendas en Perú y Argentina.
Andrés Pascoe Rippey
Amenos de que el presidente Calderón tenga un corazón de carbón —lo que bien puede ser—, su diálogo público en Ciudad Juárez tuvo que haber sido uno de los momentos más duros de su gobierno. Ver a las madres reclamarle que haya acusado injustamente a sus hijos muertos de ser pandilleros, enfrentar la dura realidad de ser el jefe de un gobierno en el que suceden masacres y no se logra parar la violencia, tiene que haber dolido.
Andrés Pascoe Rippey
No sé a qué se debe, pero no tengo ninguna duda de que hoy el progresismo sofisticado —aquel que no requiere de los gritos y la prepotencia para decir lo que piensa— está sumergido en una especie de timidez políticamente correcta que tendrá graves consecuencias.
Andrés Pascoe Rippey
Mientras los editorialistas mexicanos celebran la asombrosa civilidad y parsimonia de los políticos chilenos ante su elección presidencial —sin duda admirable— me siento en la trágica obligación de recordarles qué es lo que realmente está pasando acá abajo. Porque los que festejan la “alternancia” pueden estar bastante equivocados.
Andrés Pascoe Rippey
Como era de esperarse, la nueva década no quiso darnos demasiados días sin recordarnos que la naturaleza manda y sabe ser cruel. La descorazonadora tragedia de Haití, con sus más de 100 mil muertos, es el colmo de un pueblo condenado. Desde cualquier perspectiva, el país caribeño es el más desaventajado de todo el continente y el más dependiente de la ayuda internacional.
Ha muerto mi abuelo. El 30 de diciembre expiró el padre de mi madre y con él muere una fuerza única en la familia de la que soy parte. A sus 83 años, James Crockett Rippey sufría de una salud delicada, pero aún tenía la expectativa de vivir un tiempo más, cuando su pulmón sufrió una embolia y catapultó su final.
Los ataques de Israel contra Líbano y la Franja de Gaza, en los que los crímenes de guerra han sido plenamente documentados, son otra parte de esa filosofía de los gobiernos terroristas en los que no sólo hay que combatir una amenaza, sino usar la masacre para dar lecciones de fuerza a los enemigos.