Concepción Badillo
Barack Obama llegó a la presidencia prometiendo cambio y una manera diferente de hacer política. Hasta ahora nada ha cambiado y mucho menos los escándalos, sobre todo los sexuales y de corrupción, y la manera en que afectan la vida de este país.
Marzo 10, 2010 | | Incluído en
Concepción Badillo |
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Un 54 por ciento de los estadunidenses estuvieron de acuerdo con las políticas de Barack Obama cuando votaron por él. También en su mayoría la población coincidió en que parecía estar en buena forma, era esbelto, hacía ejercicio y era la viva imagen de un hombre con gran salud.
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El mismo Barack Obama lo dijo, “la guerra que Estados Unidos lleva a cabo contra las drogas es un completo fracaso. No estamos haciendo un buen trabajo. Tenemos que reconsiderar y descriminalizar nuestras leyes sobre la mariguana”.
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Barack Obama se los prometió cuando estaba en campaña. Durante doce meses no cumplió, pero ahora, 17 años después de que se estableciera la política de “no preguntes, no digas” ni hables de tu orientación sexual si quieres ser militar, el presidente ha decidido que es tiempo de abolir esta medida que impide que hombres y mujeres abiertamente homosexuales se enlisten en las fuerzas armadas.
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Esta ciudad está paralizada y el gobierno federal lleva tres días sin funcionar debido a las extensas nevadas que han caído sobre la capital del país más poderoso del planeta. Uno que, sin embargo, no puede controlar a la madre naturaleza y parece que tampoco a los que comen de más.
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Terminator quiere terminar con su problema presupuestal enviándonos reos a México. Al menos eso es lo que el mismo gobernador de California Arnold Schwarzenegger sugirió recientemente como solución a la sobrepoblación penitenciaria y a la crisis financiera de su estado.sobrepoblación penitenciaria y a la crisis financiera de su estado.
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Hace sólo un año que Barack Obama llegó a la Casa Blanca, pero parece que fue hace mucho más, y al mismo presidente le debe parecer una eternidad. Después de todo, no se tiene que saber mucho latín para entender que este ha sido un annus horribilus para el mandatario del “Sí se puede”, pero del que ahora ya muchos dicen “no pudo”.
Concepción Badillo
Canal tras canal, hora tras hora, uno ve en la televisión los reportes de Haití, lo brutal que fue el temblor que sacudió a ese país y las trágicas consecuencias que dejó: destrucción, miles y miles de muertos, cientos de huérfanos y personas heridas, hambrientas, con sed, sin casas y con familiares perdidos. Uno no puede sino llorar por este pueblo, el más pobre y sufrido del hemisferio occidental, y preguntarse: ¿por qué Haití?
Se suponía que la elección de Barack Obama como presidente era el inicio de una nueva etapa que dejaba atrás el racismo en los Estados Unidos. Su toma de posesión aquella fría mañana en enero, hace un año, parecía el fin de un capítulo en la historia de este país. Uno que incluyó segregación y esclavitud y cuando el destino de las personas era marcado por el color de su piel.