El gobierno del Distrito Federal anunció que cuatro mil 714 policías vigilarían la marcha conmemorativa del 2 de octubre. Uno se imaginaría que otras zonas de la ciudad, sin la presencia de esos agentes del orden, serían azotadas como nunca por la delincuencia. No sucede así.
Los seres humanos hacen cosas terribles por rencor. El deseo de desquitarse por un agravio nubla el pensamiento y puede acabar imponiéndose sobre la razón, los límites a la conducta a los que usualmente se somete cada quien e incluso en ocasiones sobre sus valores más arraigados; y todo eso sin importar mucho si la afrenta fue real o sólo existió en la mente del ofendido.