Cuatro piezas con las que los espectadores no sólo viven sensaciones distintas, sino que cuestionan el entorno / Es percibir dos mundos: digital y real, dice Karla Jasso

La instalación Soil ofrece un viaje alrededor del mundo en dos minutos y sentir el Sol del desierto del Sahara.
La muestra (In) Posición Dinámica, una de las instalaciones más interesantes del fmx-Festival de México, es el espacio donde la ciencia, el arte y la tecnología llevan al espectador a sentir experiencias mediante procesos multimedia y viva en espacios como un hábitat de arquitecturas psicodélicas, la percepción del Sol o el movimiento de la Tierra.
Al respecto, la curadora de la muestra, Karla Jasso, señaló que la instalación está conformada por cuatro piezas que forman parte del festival internacional Ars Electrónica y se presentan por primera vez en México en el marco del fmx-Festival de México.
Aunque las piezas que se presentan en el Laboratorio Arte Alameda (LAA) utilizan materiales y contextos distintos, existen tres factores que prevalecen en las cuatro propuestas: el acercamiento a nuevos medios, la necesidad de cuestionar el entorno dinámico y el uso de la tecnología, señaló la curadora. “Con este tipo de trabajos artísticos podemos percibir simultáneamente dos realidades, una digital y la otra física”, agregó.
Zee, Hylozoic Soil, Solar y Corpora in si(gh)te son las cuatro piezas que exploran el cruce entre arte, ciencia y tecnología. “Todos tenemos sensores en la piel para identificar la temperatura el olor y las cualidades físicas del entorno, pero no contamos con sensores para saber qué sucede en el entorno digital. Sin embargo, con este tipo de obras queda al descubierto la interacción entre realidad física y realidad digital”, señaló.
Zee, del artista austriaco Kurt Hentschläger, utiliza un espacio saturado por humo artificial donde se reciben pulsaciones de luz, estroboscopios y sonidos, propiciando la desorientación del público. “La primera impresión que se tiene al entrar en Zee, explicó Karla Jasso, es la de estar en medio de una arquitectura psicodélica de luz pura, donde se visualiza un paisaje luminoso y abstracto sin que exista alguna pantalla de por medio”. Sin embargo, esta pieza, que rebasa la idea de ser una simple percepción óptica, pronto se convierte en un “paisaje de la mente”, agregó.
Hylozoic Soil, del artista canadiense Philip Beesley, es una instalación inmersiva con un trasfondo filosófico donde un bosque tecnificado simula tener vida y voz propia. “La pieza utiliza una red de sensores activados por docenas de microprocesadores, que generan movimientos sutiles hacia los visitantes que se adentran en la instalación”, detalló.
Soil, de los brasileños Rejane Cantoni y Leonardo Crescenti, muestra una plataforma robótica, inspirada en un reloj de Sol, con ayuda de una proyección donde se representan las coordenadas geográficas de la Tierra. La instalación permite dar la vuelta al mundo en dos minutos y experimentar la intensidad del Sol en el desierto del Sahara o de un otoño en México, ya que permite modificar los meses y las estaciones del año, explicaron sus creadores.
Corpora in si(gh)te, del colectivo suizo-húngaro-japonés Double Negatives Architecture, integrado por Max, Akos y Sota Kuoru, presenta una instalación híbrida que cuestiona las nociones de materialidad y tiempo real. La instalación requirió cubrir el edificio del LAA con una capa de sensores que miden los grados de humedad, luminosidad, temperatura y ruido. Estos datos son recopilados por un sistema de notación llamado Super Eye –desarrollado por Sota Ichikawa–, que desestabiliza las coordenadas X, Y, Z y crea posibilidades de arquitectura expandida que descartan la mirada antropocéntrica, para convertirse en un punto de vista esférico, cuya visualización se logra a partir de conceptos de realidad aumentada.
Las piezas podrán ser visitadas hasta el 11 de mayo en el Laboratorio Arte Alameda. Dr. Mora No. 8, colonia Centro. Martes a sábado, costo $15.00. Domingos entrada libre.
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