Los directores de orquesta prefieren obras clásicas, añade / Hay que tener una silla cómoda para esperar que alguien se interese en nuestro trabajo, dice
Verenise Sánchez
La composición mexicana está activa, es diversa y rica en cuanto a temas y ritmos, pero la limita el malinchismo. Los directores de orquesta prefieren interpretar obras de los clásicos porque creen, erróneamente, que les dará prestigio, aseguró el compositor Mario Kuri.
El también etnomusicólogo, con más de 50 años de trayectoria, destacó que la composición mexicana es muy rica: lo mismo relata de manera exquisita o popular la vida cotidiana del país, la historia nacional o hace homenajes a compositores mexicanos célebres como Juventino Rosas, o a Diego Rivera.
“La composición mexicana es bastante activa, lo que se escasea son las oportunidades para que se interpreten en las orquestas nuestras obras. Usualmente siempre se tocan las mismas composiciones de autores clásicos como Haydn, Bach, Beethoven o Mozart y no se les da la oportunidad a compositores contemporáneos de México o de otros países”, expresó.
“No sé por qué los programadores o los directores de orquesta se sienten muy comprometidos a interpretar las 127 sinfonías de Haydn o las más de 50 de Mozart, y se tardan cinco años en dominarlas.
“En tanto que el compositor mexicano tiene que disponer de sillas tan cómodas como esta en la que estoy y esperar a que alguien se interese en sus obras”, indicó el Premio Nacional de Ciencias y Artes 1994.
“La falta de interés se debe al malinchismo y a una lamentable falta de solidaridad de los músicos con los compositores. Las orquestas ahí están, son muchas, lo que falta es la voluntad del director artístico para sacar de los archivos empolvados las piezas de compositores mexicanos”, señaló el autor de más de 200 obras tanto de sinfonías como ballets o música para teatro.
Es lamentable ver con qué profusión de recursos atienden la obra de compositores realmente grandes, autores de obras bellas y soberbias que han sido nuestras maestras para conocer la técnica musical, señaló.
“Lo que parece inexplicable es que los propios directores mexicanos no se interesen por las composiciones nacionales; eso lo puedo esperar de los extranjeros porque no conocen nuestras obras, y ni así, porque luego nos dan más espacio en otro país que en el nuestro”, expresó.
“Lo podríamos esperar de los extranjeros, pero de nuestros paisanos… Es terriblemente injusto porque han de pensar que interpretando obras clásicas van a adquirir gran prestigio y no es así, el prestigio se lo ganan ejecutando de manera intachable obras sencillas o con un grado de dificultad mayúsculo”, destacó.
Lamentó que no haya un interés “por saber qué es lo que estamos haciendo, cuántos somos, qué estamos relatando en nuestras composiciones, para poder repartirse entre las orquestas y ejecutar de vez en cuando nuestras obras”.
Hay excepciones. Algunos directores como Armando Zayas, Luis Herrera de la Fuente, Eduardo Mata y Carlos Prieto realmente se han adentrado en las composiciones mexicanas y las han presentado aquí y en el extranjero con gran éxito.
“La gente quiere conocer a los clásicos pero también lo contemporáneo y lo más actual; yo creo que si se intercalaran estas composiciones se harían conciertos más atractivos”, finalizó.








