Los videos bobos no eran lo que tenían en mente Len Kleinrock y su equipo de la universidad UCLA cuando comenzaron a trabajar hace 40 años en un proyecto que dio como fruto Internet. Tampoco las redes sociales ni las aplicaciones que atraen a más de mil millones de usuarios.
Su objetivo era crear una red de intercambio libre de información. Esa libertad, no obstante, abrió un mundo de probabilidades y dio nacimiento a sitios como YouTube, Facebook y la Web.
Todavía hay mucho espacio para innovar, pero tal vez no haya tanta libertad para operar.
Si bien Internet es más accesible y más rápida que nunca, surgen barreras artificiales que pueden afectar su crecimiento.
La red enfrenta lo que podría describirse como una crisis de la mediana edad, atribuible a una serie de factores.
El spam y los hackers obligan a los operadores de redes a erigir barreras de protección. Gobiernos autoritarios censuran muchos portales y servicios dentro de sus países.
Y consideraciones comerciales hacen que se impongan políticas que perjudican a los rivales, especialmente en aparatos portátiles como el iPhone.
“Hay más libertad para que el usuario común de Internet pueda jugar, comunicarse, hacer compras, hay más oportunidades que nunca”, afirmó Jonathan Zittrain, profesor de derecho y cofundador del Centro Berkman para Internet y la Sociedad de Harvard.
“Al mismo tiempo, hay algunas tendencias que hacen mucho más factible el control de la información”.
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