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José Emilio Pacheco y sus batallas

Publicado por Ira en Ago 9, 2009 Sección * Info • Lente, Humberto Matalí Hernández. Puedes seguir los comentarios a esta nota a través de RSS 2.0. Puedes dejar un comentario o un trackback a esta nota

Al son de las fábulas

Humberto Matalí Hernández

“Es la inmoralidad que se respira en este
país bajo el más corrupto de los regímenes”:
José Emilio Pacheco.  “Las batallas en el desierto”

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Hace dos semanas surgió una noticia que mucho debe preocupar a la mayoría de los mexicanos, los conscientes del valor de la literatura nacional: José Emilio Pacheco, poeta, escritor, crítico literario, analista y columnista anunció que llegó el momento de su despedida. Nuestro máximo guerrero literario vivo quiere abandonar las batallas. El argumento de JEP es dejar el paso a las nuevas generaciones de escritores.

Mal pretexto para el maestro José Emilio, porque resulta que apenas tiene 70 años de edad, muchos menos que el recién emigrado Mario Benedetti que meses antes de morir aún publicó otro libro de poemas. Y era dos décadas mayor que JEP. Por lo tanto que no amenace con el petate del muerto el sabio de José Emilio, le queda mucho por escribir y leer, para continuar como insaciable lector.

Mientras tanto, la obra literaria de mayor impacto, sobre todo entre los estudiantes de secundaría y preparatoria, de José Emilio Pacheco (junio 30 de 1939) es “Las batallas en el desierto”, editado por primera vez en l981. Fue reeditado y revisado por JEP en 1999, novela breve o noveleta de menos de 70 cuartillas, donde la sabiduría y vivencias infantiles de José Emilio Pacheco muestra a los capitalinos que alguna vez hubo una ciudad de México sana, habitable y humana, con conflictos domésticos convertidos en verdaderos dramas trágicos.

Distrito Federal, donde la modernidad atómica se presentaba como la novedad y es anuncio de lo que vendría medio siglo después: la barbarie del siglo XXI, con el desbarajuste social y moral, con la inmundicia de los políticos y gobernantes llevada al extremo de la decadencia oficial. Optimista o sarcástico realista, José Emilio Pacheco recuerda que en las décadas de los cincuenta y sesenta la hipocresía y las buenas costumbres eran los elementos para una “vida decente” de la clase mediera sociedad y de los venidos a menos. El mejor escenario para un cuento largo o una novela corta, es la decadente colonia Roma, donde en la actualidad en los años del dos mil, quien lo diría, no son pocas las familias que conservan esos principios. Islas morales o sepulcros blanqueados  en el desorden de barbarie urbana. Mientras tanto, el México que recuerda José Emilio Pacheco en su novela, se incorpora con torpeza, igual que ahora, entre corruptelas gubernamentales y caos moral, a la insulsa modernización.

Y en eso no ha cambiado nada, la política neoliberal de los últimos gobiernos fue útil para enriquecer a los nuevos criollos de la tecnocracia y el abuso, en una nueva etapa de saqueos y corruptelas.

“Empezábamos a comer hamburguesas, pays, donas, “jotdogs” (sic), malteadas, “áiscrim”, margarina, mantequilla de cacahuate. La cocacola (sic) sepultaba las aguas frescas de jamaica, chía, limón. Los pobres seguían tomando tepache”. Escribe JEP en “Batallas en el desierto” con el valor de ver el futuro y ha tenido la fortuna de ver su presagio llevado al extremo de la barbarie destructiva de la Nacionalidad -así con mayúscula-, porque es cada vez más inexistente.

Y de ahí a la certera descripción que hace José Emilio Pacheco sobre el final de los conceptos del México de mediados del siglo XX: “… Demolieron la escuela, demolieron el edificio de Mariana, demolieron mi casa, demolieron la colonia Roma. Se acabó esa ciudad. Terminó aquel país. No hay memoria del México de aquellos años. Y a nadie le importa: de ese horror quién puede tener nostalgia. Todo pasó como pasan los discos en la sinfonola…”.

Y después de mostrar ese fin de época, el fin del amor de un púber por la mamá de un amigo, el dolor causado por la hipocresía, la soberbia de los provincianos ante la amplitud de vida en la ciudad de México, José Emilio se atreve a anunciar su retiro de los medios, de la poesía y la creación literaria porque debe dejar el paso a los jóvenes. En verdad el joven es él, igual que su obra, su poesía y el excelente análisis que hace sobre la vida de este país, que a todos los mexicanos, incluido JEP, se los roban de las manos y lo truecan en una falsa nación, burda y torpe, sin nacionalismo que la identifique, junto con la economía sujeta a la explotación y saqueo superior al sucedido durante tres siglos de colonia Novohispánica.

Al margen de lo bien escrito de la novela, lo grave es que de la primera edición en 1981 a la fecha, la moral y el cinismo de los habitantes de la ciudad de México, en afanes imitadores de sociedades desarrolladas, se perdieron valores que quizá hubiera sido útil conservar. Pero ahora perdidas no se volverán a recuperar y menos con los extremos ofensivos de la derecha que confunde los valores del trato humano con dogmas hipócritas de religión.

La obra poética y los cuentos como “El viento distante y otros relatos”, “Morirás lejos” y otros, con “Las batallas en el desierto” que resaltan y son sin duda el más popular de sus textos en prosa, se consiguen con facilidad, en especial ahora que se cumplieron los 70 años de su vida, además de que recibió el Premio Reina Sofía otorgado por España, que se suma a otros muchos reconocimientos a los que se hace merecedor por su excelsa creación literaria.

(Esta entrega no forma parte del club de halagos mutuos ni de la adoración por JEP, simplemente es el reconocimiento de un lector con oportunidades de expresar por escrito y publicar sus opiniones. Total, a José Emilio lo conoce más por sus textos, fotografías y alguna que otra presentación, conferencia y homenaje. Cuestión de que la vida obstaculiza el encontronazo con el creador literario. HMH).

matalih@hotmail.com

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