La población mayor de 80 años crece rápidamente y requerirá atención médica para la cual no está preparado el país, señalan especialistas
El crecimiento de la esperanza de vida podría traducirse como un éxito del sistema de salud del país; sin embargo, México envejece a una tasa para la cual parece no adecuarse y se refleja en el aumento de un sector de la población que requerirá cada vez más servicios y atención: la llamada “cuarta edad” .
De acuerdo con Luis Miguel Gutiérrez Robledo, director del Instituto Nacional de Geriatría, la población de más de 80 años es la que aumenta con mayor rapidez en el país y en instituciones como el IMSS e ISSSTE demanda más servicios.
Explica que la fragilidad de los adultos mayores de 80 años es prevalente: alrededor de 40% es dependiente por algún tipo de discapacidad, a diferencia de los que oscilan los 65 años, que es de alrededor de 7%. “Sin embargo su vulnerabilidad no es sólo física, sino también mental y social”.
Clínicamente, señala, las enfermedades que predominan en esta edad son las cardiovasculares, hipertensión y diabetes, y después el Alzheimer, entre otras demencias, y la depresión. En tercer lugar se encontrarían problemas en las articulaciones y otros padecimientos que comprometen la movilidad. “Pero conforme éstas se van conociendo y controlando más, el cáncer como causa de muerte aumenta”, acota.
“Ahora sabemos que las enfermedades en este sector son muy caras, prácticamente no son curables, a veces son prevenibles pero nuestro sistema no está preparado para combatirlas con efectividad”, manifestó Malaquías López Cervantes, coordinador de Proyectos Especiales de Investigación de la Facultad de Medicina de la UNAM.
El también miembro de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC) advierte que dicho problema no ha cobrado la importancia que representa. “México, como en otros países, la pirámide poblacional está cambiando y se espera que llegue a su máximo en 2050, momento para el cual podría tomarnos por sorpresa y no estaremos preparados para responder a las necesidades de este sector”.
Manifiesta que el sistema nacional de salud no está diseñado para atender a este sector. Si bien algunos cuentan con seguro social, la gente que no lo tiene queda prácticamente fuera de los cuidados que se requieren. “El Seguro Popular que busca captar a esta población no está bien organizado para que las personas se incorporen a un sistema de salud a lo largo de su vida y puedan ser tratados y diagnosticados de manera oportuna”.
Si bien de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, los adultos mayores de 80 años hasta ahora representan sólo alrededor de 1.5 por ciento de la población; el Consejo Nacional de Población dice que la esperanza de vida dentro de cuatro décadas más habrá pasado de los 75 a los 80 años, lo que redundará en la configuración a la que se refiere el investigador universitario.
INVESTIGACIÓN
Desde la perspectiva de los servicios de salud no hay grandes diferencias entre las necesidades de la tercera y la cuarta edad; sin embargo al momento de realizar investigación sucede algo importante, refiere Malaquías López.
“Entre poblaciones de 60 y 65 años aparecen regularmente problemas de salud más agudos y es un periodo que representa mayor mortandad. Sin embargo pasando los setenta parecen superar el periodo de riesgo, en lo sucesivo su vida se prolonga de manera importante”, apunta.
Un buen ejemplo de este fenómeno, explica, se halla en las personas con diabetes que entre los 60 y 70 años registra un mayor número de muertes entre adultos mayores, pero pasando ese periodo la enfermedad es menos riesgosa y pueden llevar un envejecimiento sin grandes dificultades.
Por otra parte, en el país deben esperarse una población más envejecida por un factor que, aunque no es determinante, sería erróneo soslayar para los sistemas de salud: sus genes. De acuerdo con Gutiérrez Robledo, uno de los pioneros en la investigación geriátrica en el país, aunque no existe aún evidencia suficiente, existen estudios que apuntan que enfermedades como la hipertensión y diabetes, a las que somos más propensos genéticamente, pueden representar un envejecimiento acelerado.
Puntualiza también que las desventajas económicas y sociales, que prevalecen para un gran sector del país, constituyen otro motivo de envejecimiento acelerado. “Esto ha sido mejor documentado”.
ANTIENVEJECIMIENTO
Si bien los límites de la esperanza de vida humana aún no modifica sus límites de alrededor del centenario, señala López Cervantes, y más bien la ciencia logró avances para aumentar el número poblacional al interior de éste, el proceso de antienvejecimiento se comprende cada vez mejor y personas en la cuarta edad podrían tener mejores estándares de vida en el futuro.
“Hemos entendido cómo evoluciona a través de la vida el copiado del ácido nucléico del ADN, donde se pierden fragmentos de éste y sabemos que esto se relaciona con el envejecimiento. En el futuro podremos evitar esta pérdida progresiva del ADN, pero aún falta investigación”, indica.
Pero retardar o disminuir enfermedades en etapas más tempranas ya cuenta con recomendaciones que son conocidas en la actualidad: actividad física, adecuada nutrición, mantenimiento de un compromiso social y búsqueda de metas, enriquecimiento de las relaciones interpersonales, por mencionar algunas, muchas de ellas ya establecidas por la Organización Mundial de la Salud.
Comentarios recientes