La banda de rock independiente lanza su nuevo disco, reflejo de la dureza de la capital y del país que condiciona a sus habitantes / Se presenta hoy en el Teatro Metropólitan

La banda, fundada por José Manuel Aguilera y Federico Fong, ha dado varios vuelcos y se ha reinventado a lo largo de su historia. / foto: Alonso Gallegos
Piedad, Ciudad Juárez; piedad, Matamoros, Tijuana, Morelia, Monterrey, D.F… piedad, país. Este es el clamor de la nueva producción del grupo de rock La Barranca, encabezado porc y Federico Fong, con el que retoma el estudio y los escenarios a tres lustros de su nacimiento.
Piedad ciudad es una obra musical inspirada en la dureza de la capital, pero “asimilable por cualquier ciudadano del país”, refiere Aguilera. No se trata de un disco basado en la violencia o en el desencanto de los centros urbanos o de su caos, sino un reconocimiento explícito de cómo la ciudad condiciona y determina las formas de relacionarnos, añade.
“Deidad egoísta, yo te di lo que hay, ciudad insaciable, cada vez quieres más” versa “En el fondo de tus sueños”, su tema inicial. El disco, distribuido por el Fondo Nacional para las Culturas y las Artes, y que presentan hoy en el Teatro Metropólitan, “es nuestra respuesta musical a vivir en esta ciudad”, acota el músico.
Pero la obra va más allá de un concepto, es música a la que han subido el tono y volumen a diferencia de su Providencia; es mayor la estridencia, con guitarras eléctricas, riffs y poderosas líneas rítmicas de bajo y batería. “Tiene otro tipo de energía, hay otra rítmica y otra velocidad y los sonidos están más cargados hacia lo eléctrico”, tal como lo ejemplifica su sencillo ·”La lengua del alma o Indestructible”.
El octavo LP de estudio de la banda ya era concebido desde hace un par de años, varios de sus temas eran más que una idea, pero no encajaban en el disco anterior, relata por su parte el bajista Federico Fong.
Piedad ciudad es un conglomerado de coincidencias con el pasado, pero con un sonido sólido, con su propia capa. Ahí está el arte que envuelve como en sus primeros tres discos; sin embargo, esta vez encontramos la Ciudad de naranjas de Pedro Friedeberg, los viejos amigos y colaboradores Alfonso André, las cuerdas de Mónica del Águila, así como el violín, relámpago lento, de Jorge Cox Gaitán y el inseparable Eduardo del Águila en la producción; todos ellos ingredientes fundamentales de “El fuego de la noche”, “Tempestad” y “La rueda de los tiempos”. No obstante, para Aguilera Piedad ciudad, después de la transición de Providencia, se convertirá el inicio de una nueva trilogía.
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Entonces, los 15 años de la banda de rock independiente más importante del país son buen pretexto para un disco y su interpretación en vivo, así como buen momento para hacer un recorrido musical por la historia con sus fans.
El concierto de hoy se centrará en Piedad ciudad, para posteriormente pasar “a la hora de las complacencias”. Además de los músicos de base, el guitarrista Adolfo Romero y el baterista Navi Naas señalan que el concierto contará con el trío de cuerdas que toca en el disco, los vientos de Steven Brow y la voz de Cecilia Toussaint.
Ocho LPs y un par de EPs también podrían ser buen motivo para pensar en recopilaciones o un álbum en directo. Así, los músicos no descartan realizar un disco en vivo o un DVD, aunque tendría que ser de una tocada muy especial, como la del sábado, “¿por qué no?”.
Sin embargo, para José Manuel hay cierta reticencia por lanzar un DVD, porque difícilmente puede recoger la energía desplegada por la interacción entre músicos y público.
“Los conciertos son rituales, no sólo depende de los músicos: el otro 50 por ciento es trabajo de lo que hace el público abajo del escenario”, comenta Aguilera, aunque acepta que sería un medio ventajoso para acercar un concierto a sus fans en lugares donde no han podido tocar.
Con más de un centenar de canciones en 15 años, difícilmente se podrá complacer a todos sus fanáticos —auténticos y que lo son por elección, comentan— en una noche de Metropólitan. La elección de temas será pulida y complaciente, aseguran.
Para José Manuel Aguilera en un concierto en directo hay canciones que no ejecutan, no porque sean de su disgusto o estén mal, sino porque en el escenario no son fáciles de traspasar por razones misteriosas.
“Hay muchas cosas: por qué una canción provoca tal cosa, por qué sí funciona con la gente o no, por qué sale o no en directo. Pero en el fondo todo son especulaciones, lo que creo es que la música es misteriosa y, si no lo fuera, no me dedicaría a ella”, señala.
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