Su padre fue en su momento el hombre más poderoso de la Tierra, su madre es actualmente la diplomática más importante e influyente del planeta, pero Chelsea siempre ha optado por una vida alejada de las cámaras, los medios y el escándalo.
El mundo la conoció cuando a los doce años llegó a la Casa Blanca. En ese entonces usaba frenos en los dientes y el cabello muy rizado. Hoy tiene 30, luce esbelta, guapa y lleva el pelo liso. Es egresada de la Universidad de Stanford en California, con un postgrado de Oxford en Inglaterra y actualmente estudia una maestría en la Universidad de Columbia en Nueva York.
Ahora Chelsea Victoria se casa y los detalles de su boda, incluyendo el lugar, se mantienen en el más estricto secreto, sólo comparable con la planeación de una invasión militar o las estrategias de seguridad. No en balde, la novia no sólo es amante de la privacidad, sino hija de la secretaria de Estado y de un ex presidente, quizás del más querido y popular de los que están vivos.
Los analistas afirman que la obsesión de la prensa y del público por saber más sobre este, el desde ahora llamado “matrimonio de la década” es debido precisamente a que los estadunidenses sienten a los Clinton como figuras familiares o como la realeza política de este país. En todo caso, lo único que se sabe con toda certeza es que hay boda, que es este sábado y que Bill, ahora convertido en suegro, adelgazó siete kilos para lucir mejor.
El novio es un joven banquero de 32 años de nombre Marc Mezvinksy, hijo de dos ex congresistas demócratas: de Marjorie Margolies de Pennsylvania, quien sólo duró un término en Washington, y de su ex marido Edward Mezvinsky de Iowa, quien estuvo en la Cámara de Representantes en los años 70 y fue luego acusado de fraude y sentenciado a siete años de cárcel de donde salió bajo fianza en el 2008.
El futuro yerno de Hillary y Bill Clinton tiene diez hermanos, algunos biológicos, otros adoptados. Su madre a los 28 años se convirtió en la primera mujer estadunidense soltera que adoptó un bebé de otro país, una niña coreana y despúes otra vietnamita, al casarse tuvo a Marc y su hermano Andrew. La pareja luego adoptó tres niños, más cuatro hijas que el marido ya tenía.
Chelsea como sabemos fue hija única, pero los futuros esposos tienen en común el haber tenido una educación previlegiada, experiencia en Wall Street y desde luego los escándalos familiares.
El novio de Chelsea es judío y su familia pertenece al movimiento más conservador, Hillary Clinton es metodista y el ex presidente bautista. Se desconoce por cual rito será la ceremonia, pero no se espera que Chelsea se convierta al judaísmo y se desconoce si adoptará el apellido del marido.
Aunque nadie se atreve a confirmarlo y los medios más prestigiados tiene sus dudas, ha trascendido que la boda se llevará a cabo en Rhinebeck, una aldea ubicada a 140 kilómetros de Manhattan en una mansión junto al Río Hudson que les prestaron y que fue diseñada en 1902 inspirándose en el palacio de Versalles por el famoso arquitecto Jacob Astor, quien muriera al inundarse el Titanic.
Los Clinton echarán la casa por la ventana con una fiesta y extravagancia política para 500 invitados, entre ellos el presidente Barack Obama y su esposa, aunque la Casa Blanca ha declinado confirmar la asistencia del mandatario. Se espera también a figuras de Hollywood, tales como Bárbara Streisand y Steven Spielberg y desde luego todo un contingente de donadores financieros y políticos clintonistas.
Se estima que los padres de la novia desembolsarán dos millones de dólares en el festejo. Pero esto no los llevará a la ruina, ya que entre el 2000 y el 2009 la pareja tuvo ingresos (en su mayoría producto de la venta de sus libros y de lo que él cobra por discursos) de 109 millones de dólares, de los que pagaron 33.8 millones en impuestos.
Parte del gran secreto es el vestido de la novia, aunque se dice que es un Oscar de la Renta, el diseñador favorito de las primeras damas.
Retrocediendo en el tiempo, Hillary y Bill Clinton se casaron el 11 de octubre de 1975 frente a quince amigos y parientes. El vestido era modesto y comprado en una tienda departamental y la fiesta se la organizaron sus cuates en Fayetteville, Arkansas.
En ese entonces los novios ahorraron para una luna de miel en Acapulco. A donde irán esta vez los recien casados, es parte del mejor secreto guardado hoy en Washington.
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