No forman parte de una política integral sobre el cuidado, gestión y buen uso del recurso hídrico, alerta Delia Montero, académica de la UAM
Uno de los problemas históricos por los cuales hoy en día el Valle de México padece escasez de agua, se debe a que la política de suministro y abasto funciona a partir de la demanda y no de la oferta, señaló Delia Montero, profesora e investigadora de la UAM Iztapalapa.
“Es un error que el Estado brinde cada vez más líquido del que tiene disponible, se debería de adaptar al existente”, acotó.
En entrevista, la también miembro del equipo interdisciplinario del Foro del Agua de esta casa de estudios refirió, que los cortes del líquido en fechas recientes obedece más a medidas de emergencia que a una política pública de racionalización, de la cual se carece.
“Ahora se racionalizará el agua porque no hay opción; es preocupante que en un tema tan sensible no se adopten medidas integrales para garantizar el recurso y se tomen sólo aquellas para resolver el problema en un corto plazo a manera de emergencia”, mencionó.
Agregó que el problema actual de recorte del suministro no es grave, ya se sabía que sería un año con pocas lluvias, tema del cual no se habló sino hasta después de las campañas electorales, aunque podría aumentar cuando el nivel de las presas disminuya y llegue la temporada más calurosa de 2010.
Esta deficiencia en la gestión es sólo una de las conclusiones que ofrece Innovación tecnológica, cultura y gestión del agua. Nuevos retos del agua en el Valle de México (UAM-Porrúa), en el que Montero en coautoría con medio centenar de investigadores, también miembros del Foro, plasman un análisis multidisciplinario sobre los principales problemas que enfrentan los habitantes en la capital y sus alrededores.
La investigadora del Departamento de Economía de esta entidad académica, enfatizó que el tema del agua es bastante complejo como para ser abordado desde un solo aspecto, por lo que su gestión es complementaria a la cultura y educación de sobre la misma, así como la tecnología disponible para sustentar, reciclar y recupera el recurso, los cuales son abordados en la publicación.
CONTRA CORRIENTE
De acuerdo con la especialista, en lo referente a la gestión del agua, los problemas van desde la concesión para construcción en zonas de recarga del manto acuífero, pasando por un largo trecho de irregularidades, hasta la autorización del manejo por la industria privada de la misma.
“Si es un bien estratégico debería estar controlado por el Estado, no se pueden dar concesiones a empresas privadas para su manejo. No hay fundamento de que el sector privado sea más eficiente, la experiencia en otros países lo demuestra”, añadió.
Advirtió que gran parte de las propuestas que refieren los académicos sobre la gestión del agua y sobre políticas públicas establecen “todo lo contrario a lo que se está haciendo”.
SIN PERCEPCIÓN CULTURAL
Por otra parte, la investigadora de la UAM Iztapalapa puntualizó que otro tema relevante es el de la ausencia de una cultura del agua y del entorno de ella en la población mexicana: no existe una percepción personal dentro del mismo problema, una noción de pertenencia y sensibilidad sobre éste.
“Creemos que es problema de otros, lejano… sin embargo cuando escasee el recurso no será sólo en Iztapalapa, sino también en las Lomas, Cuauhtémoc, Tlatelolco…”, agregó.
El paisaje, dijo, no se vislumbra como un área verde donde se recarga el agua o como el espacio que mantiene activo el ciclo.
TECNOLOGÍA ASEQUIBLE
Un aspecto de vital relevancia, que permea la integralidad del libro, y del problema, puntualizó la académica, es el uso y optimización de la tecnología encaminada a preservar, recuperar y reciclar el agua no sólo de forma pública, sino también en las empresas.
Por ejemplo, la UAM, expuso, ha desarrollado diversas tecnologías de bajo costo que podrían aplicarse sin problemas en diversos sectores. Tal es el caso de aquellas que permiten la reutilización del recurso después de procesos industriales como el teñido textil o en su uso para pintar automóviles.
Existen también, añadió, métodos biotecnológicos para limpiar cuerpos de agua. “La universidad también cuenta con sistemas de detección de fugas en la red secundaria del sistema de agua metropolitano, lo cual no es trivial si recordamos que alrededor del 35 por ciento del líquido que llega del complejo Cutzamala se pierde”, señaló.
Recordó además el proyecto de cosecha de agua: cuya captación pluvial es inyectada de forma dirigida en zonas donde se logre recargar los mantos freáticos y que se encuentra en la nueva ley de agua en el Distrito Federal, no obstante ninguno de sus lineamientos se ha aplicado.
De acuerdo con Delia Montero este sólo es un breve panorama de la situación hídrica en el Valle de México, compilada por especialistas de todas las áreas del conocimiento de la universidad, no obstante el punto central seguirá siendo la integración de varias perspectivas para solucionar este problema nacional y que necesita un buen fundamento en una política pública realizada “por encima de cualquier partido político e intereses ajenos al bien común”, puesto que, después de todo, “el agua nos faltará a todos”.
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