Redes sociales

FacebookTwitterRSS

Subscríbase por e-mail

Mejor no hablar ni de razas ni de religión

Carta de Washington

Cepción Badillo • Washington, D.C.

 

Juan Williams, analista político.

El despido hace unos días por parte de una estación de radio de un conocido comentarista porque expresó en un programa de televisión una opinión sobre los musulmanes, convirtió a esta capital en el centro de un debate nacional sobre lo que se puede decir o no en este país.

Hasta ahora la conclusión es que, al menos cuando se discute religión o la etnia de otra persona, lo seguro y más prudente es callarse. No en balde el mismo procurador general de justicia Eric Holder no hace mucho afirmó que Estados Unidos “es una nación de cobardes” cuando se trata de hablar sobre la raza u origen de alguien.

En el caso del analista político y de noticias Juan Williams, que se quedó sin empleo por admitir públicamente un sentimiento que muchos estadounidenses comparten, dijo que se preocupa y pone nervioso cuando viajando en avión tiene compañeros de vuelo con atuendo musulmán.

Los comentarios los hizo al aire en la cadena de televisión Fox, de tendencia derechista y el despido vino de la Radio Nacional Pública o NPR, una estación liberal donde Williams colaboraba desde hace diez años y que se mantiene con donaciones de los radioescuchas y una aportación mínima del gobierno.

La estación radial respondió así al Consejo de Relaciones Islámico-estadounidense, que a través de su presidente Nihad Awad se quejó de que Williams percibiera una amenaza de seguridad en todo musulmán.

La radio dijo que dio por concluido el contrato laboral con Williams, un periodista de 56 años, de raza negra, nacido en Panamá, pero crecido y educado en Estados Unidos, porque “sus declaraciones no fueron acorde con los principios y prácticas de la empresa”.

Williams, que ha escrito varios libros sobre los derechos civiles, trabajó durante décadas en el diario The Washington Post y tiene una reputación de ser mesurado y honesto en sus opiniones.

El asunto ha desatado gran revuelo y ha puesto a la estación radial a la defensiva luego de que críticos de izquierda y de derecha han coincidido en que se debió respetar la libertad de expresión de Williams, a quien sin embargo otros acusan de racista.

Políticos conservadores han llegado a sugerir que se corten los fondos gubernamentales a NPR, mientras analistas moderados sostienen que cuando menos se le debió dar la oportunidad al periodista de que en un programa al aire debatiera sus temores sobre los musulmanes.

Williams por su parte, quien por lo pronto ya consiguió un contrato de dos millones de dólares para seguir opinando en Fox por tres años, ha dicho que “Estados Unidos tiene un dilema en cuanto a los musulmanes” y que “la corrección política al hablar ha llevado a una especie de parálisis que impide hacer frente a la realidad”.

Pero Williams no es el único, sólo el último al que corren de su trabajo por decir en voz alta lo que piensa, porque en la mayoría de los medios estadounidenses todavía hay una línea que no se cruza y que tiene que ver con raza y religión.

Apenas en junio pasado la legendaria periodista Helen Thomas de 89 años, quien cubrió a ocho presidentes, fue despedida de la noche a la mañana por la cadena periodística Hearst por comentarios que hizo sobre Israel y los judíos, a quienes pidió en un tono no muy amable salir de Palestina.

Al mes siguiente la editora para asuntos del Medio Oriente de la cadena de televisión CNN, Octavia Nasr, fue también despedida del empleo que tuvo durante 20 años por expresar en su cuenta de Twitter respeto y admiración por el ayatolá libanés Fadlallah, un líder del movimiento Hezbollah, a quien se liga con actos terroristas.

Otro despedido por hablar sin pensar, o mejor dicho sin pensar las consecuencias, fue Rick Sánchez, el periodista de origen cubano a quien también CNN echó a la calle por quejarse entre otras cosas, invitado en un programa de radio, de que los medios televisivos, incluyendo el suyo, están todos en manos de judíos “que tienen prejuicios contra tipos como yo”.

Igual la comentarista radial Laura Schlessinger ha tenido que disculparse por usar al aire la palabra “nigger” la peor ofensa que se le puede hacer a alguien de raza negra y se ha anunciado que su programa concluirá en diciembre. Mientras que Rush Limbaugh fue forzado a dejar de hacer comentarios al aire sobre futbol americano, luego de que usó términos que se consideraron racistas en contra del jugador afroamericano Donovan McNabb.

Y la lista podría seguir, afirmando los analistas que si bien en toda democracia los medios de comunicación deben fomentar el análisis y el debate, este debe ser civilizado y sin ofender a nadie, en un balance que aquí está lejos de alcanzarse.

CBadillo@aol.com

Escrito por en 27 octubre 2010. Archivado en * Info • Lente,Concepción Badillo. Puede seguir cualquier respuesta a esta nota con RSS 2.0. Puede dejar una respuesta o un trackback a esta nota

2 comentarios a Mejor no hablar ni de razas ni de religión

  1. mujer en sociedad Responder

    30 enero 2011 en 15:19

    Hablar de razas y religión se puede pero dentro de los hogares, cuando una persona cumple alguna función pública y anuncia su temor o descontento hacia cierta comunidad lo está compartiendo con el mundo entero, eso forma parte de la discriminación. Un país libre admite el ingreso de todas las comunidades. La libertad de uno termina cuando comienza los derechos del otro.

  2. free mp3 Responder

    12 febrero 2011 en 6:17

    i like it Mejor no hablar ni de razas ni de religión | .::Wawis::. now im your rss reader

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>