Este domingo 14 de febrero te invito, querida, querido lector, a que regales como símbolo de tu amor y amistad un presente de gran valía a un ser extraordinario y único que nos ha acompañado toda nuestra vida con gran generosidad, que nos ha aguantado un sinnúmero de errores, inconsistencias e irresponsabilidades, que a pesar de nuestro desamor nos sigue proporcionando los elementos esenciales para que tú y yo podamos seguir existiendo. Regálale a nuestra Madre Tierra tu compromiso para impulsar acciones que la cuiden y protejan, declara conscientemente tu intención de trabajar siempre con el ahorro de energía y el uso racional de los recursos como guía para todas tus acciones. Regala a tus seres queridos tu honor y transparencia y amor por la vida. Si has de regalar objetos o cosas, que provengan de empresas social y ambientalmente responsables. Consulta “Las páginas verdes” para encontrar el presente que deseas. Te comento a continuación de dos empresas que yo personalmente he comprobado que tienen en cada uno de sus colaboradores y en su misión el cuidado de la vida a través de la creación de riqueza. Una de ellas es brasileña, pero con fuerte presencia en México, Natura, y la otra es encabezada por dos mexicanas extraordinarias, Demiana García y Bertha Abarca. Su empresa, México en Rosa es un rayo de esperanza ecológica para este México convulso que estamos viviendo.
Te comparto lo que escribí en este espacio el año pasado sobre Natura:
Escribo estas líneas desde una pequeña población, Cajamar, a treinta y un kilómetros de Sao Paulo, Brasil, con una gran alegría por la experiencia de vida que acabo de recibir. Ver traducido a la realidad un sueño de muchos ambientalistas: el aprovechamiento sensato de la biodiversidad para generar bienestar en las poblaciones humanas garantizando la permanencia de las poblaciones no humanas. En Cajamar se asienta la planta de producción de una empresa llamada Natura, ejemplar desde muchos puntos de vista. Esta empresa nace el 28 de agosto de 1969, hace cuarenta y un años, en un garaje de Sao Paulo, con una mística totalmente innovadora y arriesgada para la época: la razón de ser de la empresa fue, y ha sido, el producir y comercializar productos y servicios que promuevan el bienestar, el estar bien. Los fundadores, jóvenes al inicio de sus veinte años, definieron inclusive el bienestar como la relación armoniosa, agradable, del individuo consigo mismo, con su cuerpo. El estar bien lo definieron como la relación empática del individuo con su entorno, con la Naturaleza de la cual forma parte. Pedro Passos, Luiz Seabra y Guilherme Leal iniciaron entonces una aventura que hoy en día es ejemplo a nivel mundial de lo que van a ser las empresas exitosas del siglo veintiuno: iniciativas socio ambientalmente responsables, que generan riqueza tanto material como espiritual. Iniciativas emprendedoras que sitúan al medio ambiente como el centro de su preocupación, fomentando el comercio justo y protegiendo la homeostasis de los ecosistemas en los cuales intervienen.
Esta aventura, a pesar de todos los pronósticos, ha sido extraordinariamente exitosa, y lo que empezó como una de esas ideas románticas de las que los ambientalistas tenemos tantas a cada rato, se ha convertido en el sustento diario de más de cinco mil seres humanos en ocho países que colaboran directamente con Natura, y de ochocientos cincuenta mil que reciben ingresos indirectos como consultoras y consultores, mejorando su bienestar en estas épocas inciertas de crisis económica profunda. Los tres fundadores reconocieron hace cuatro décadas que el mundo necesitaba un cambio profundo en la forma de hacer negocios, si es que los humanos queremos garantizarnos un futuro. Imagínese, querida, querido lector, si hoy en día esas ideas nos parecen avanzadas, muy modernas, hace cuarenta años la comunidad financiera y empresarial de Brasil las percibía como locuras sin sentido, sin viabilidad económica. Pues Natura les demostró lo contrario, y hoy en día facturan más de tres mil seiscientos millones de reales brasileños, equivalentes a más de dos mil millones de dólares, con crecimientos de más de 17% por año, lo cual en este tiempo de profunda crisis económica es verdaderamente excepcional.
Pero déjeme describirle lo que experimenté en esta última semana y que quiero compartir con usted, porque en verdad vale la pena. Convocó la Asociación Brasileña de la Industria de Perfumes y Cosméticos, ABIHPEC, a un seminario-taller sobre el uso de la biodiversidad, tema que usted sabe me interesa desde hace varias décadas, y que también desde hace tiempo he expresado mi frustración por ver que es más lo que se habla, que lo que se hace realmente en el tema. El taller se llevó a cabo en la planta de Natura, que es la empresa líder en Brasil en higiene personal. Pues desde la entrada a la fábrica se percibe una atmósfera que lo envuelve a uno en un sentimiento de tranquilidad, de equilibrio. Desde la actitud de la gente que ahí trabaja, hasta la misma construcción reflejan paz, satisfacción, bienestar. Fue algo curioso, pero me sentí en un lugar amable, dinámico, moderno, ágil, pero humano. La planta está rodeada de bosques, que la misma empresa compró para reforestarlos y mantenerlos, es una estructura blanca, con una arquitectura de vanguardia, ligera y funcional que invita a caminar, a trabajar, a conocer, a relacionarse.
Tiene un altísimo grado de automatización, y dirá usted que eso no tiene que ver con la ecología, con la sostenibilidad. Pues precisamente tiene mucho que ver, porque la sostenibilidad pasa necesariamente por la eficiencia, tal y como son los ecosistemas, en donde no hay desperdicio ni de agua, ni de energía. Pero la rentabilidad debe dar origen al bienestar de los involucrados en las acciones de la empresa, a todo lo largo de lo que llama “la cadena de valor” de lo que la empresa produce y ofrece a la sociedad. Esta cadena de valor son las diferentes etapas o fases por las que pasan los productos, y lo innovador y valiente de Natura, a diferencia de otras muchas empresas que conozco, es que incluye no solamente las etapas de fabricación, envase, distribución y venta, sino también la disposición final de sus productos. Lo interesante de todo esto, y por lo que me interesó mucho venir a Cajamar, es que las materias primas que obtiene Natura provienen de la enorme biodiversidad que tiene Brasil. Obtienen aceites esenciales y principios activos para la perfumería de las selvas tropicales del Amazonas, o del trópico seco del Ecuador, o de los bosques del sureste brasileño, siempre con planes de manejo ecológico que garantizan la continuidad de las especies vegetales aprovechadas.
Esencias y aromas de maracuyá, de cacao, de castañas, de pitanga, de CupuaÇú, por nombrar sólo algunas materias primas, son extraídas en base a planes de manejo que garanticen no sólo la permanencia de las poblaciones vegetales de las cuales provienen, sino que además les den ingresos a las poblaciones de campesinos o agricultores dueños de las tierras donde se realiza la cosecha. Me impresionó muy positivamente el programa de Carbono Neutro que establece como meta entre 2007 y 2011 una reducción de las emisiones de Gases Efecto Invernadero en un 33%, y en el cual a mediados de este 2009 ya van muy avanzados con más del 9% de reducciones, a pesar del importante crecimiento que han experimentado. Tienen programas de reducción en el uso y consumo del agua, y por ejemplo en el 2006 se necesitaron 530 mililitros de agua por cada unidad facturada, en el 2008 fueron 380.
Están rediseñando sus empaques y embalajes para reducir lo más posible su huella ambiental, apoyan proyectos en energías renovables, inclusive han sustituido los combustibles fósiles en la industria textil de Jaguará do Sul para evitar la emisión de treinta mil toneladas de Bióxido de Carbono equivalente. Pero lo que más me impactó, querida, querido lector, es la mística de trabajo entre los colaboradores. Es esta mística la que me confirmó que sí existe esperanza para nosotros los humanos de poder en el futuro seguir compartiendo la maravilla de la biodiversidad con todos nuestros compañeros de viaje no humanos. Ellos en realidad no nos necesitan. Nosotros a ellos sí. En Natura esto les queda muy claro. Comparte esta mística a la que me referí consultando Natura / Relatorio. Procura el bienestar, estando bien.
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