El país no ha sabido utilizar su posición como puente entre países ricos y en vías de desarrollo, dice Carlos Gay, investigador de la UNAM y líder del IPCC en LA
Isaac Torres Cruz
Si México quiere desempeñar un papel relevante en la próxima Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP16), de la cual será sede, debe elaborar un plan que busque resarcir la polarización de los países desarrollados y en vías de desarrollo, que se evidenció en Copenhague, y servir como un puente entre éstos, señaló Carlos Gay García, investigador del Centro de Ciencias de la Atmósfera de la UNAM.
No obstante, el también coordinador para Latinoamérica del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), que en 2007 ganó el Premio Nobel de la Paz junto con Al Gore, indicó que no se vislumbra con firmeza cuáles son los planes, propuestas y posturas que México presentará en diciembre: un fallido y ridiculizado programa ProÁrbol, un desarticulado Fondo Verde y la falta de claridad en su posición entre dichos actores son por demás insuficientes para lograr un buen protagonismo.
Para el científico este último punto es clave, sin embargo refiere que el país no ha sabido asumir una posición de cabildeo con estas partes. “Tenemos la oportunidad de funcionar como ‘puente’, pero es un papel que el gobierno no ha sabido realizar; Brasil, quizá otros países en rápido crecimiento, busquen desempeñar esa función, sin embargo no tienen OCDE ni TLC, que cuentan mucho”, apuntó en entrevista.
Esto adquiere un alto valor, puntualizó, bajo el contexto del fracaso de la COP15: por un lado, los países en desarrollo reclaman su derecho a enriquecerse como lo hicieran los desarrollados, con cero sustentabilidad, en tanto que éstos critican esa posición “inconsciente” en tanto que tampoco reconocen su deuda histórica. “Hay que llegar a un punto donde ambos reconozcan sus responsabilidades, si bien unos con miras al pasado los otros sin comprometer el futuro”.
COOPERACIÓN
Una vez limadas asperezas, ¿de qué se trata la operación conjunta? Transferencia de tecnología, apoyos a la ciencia o cabildear el Fondo Verde con ambas partes para establecer su instrumentación, ejemplificó el experto. “Debemos de acercarle la tecnología y el dinero a los países en desarrollo, para que adopten estrategias en energías alternativas, mezclas en la producción de energía, proyectos conjuntos…”.
Desatorar las negociaciones es un reto enorme, añadió el investigador, y México no puede aspirar a que en la COP16 se arregle el problema, pero por lo menos puede pavimentar el camino para tener un mejor entendimiento entre países desarrollados y en vías de desarrollo.
En días pasados el presidente Felipe Calderón dijo que evitará perder el tiempo y salir con las manos vacías de Cancún, donde se llevará a cabo la Conferencia, y que es mejor no mantener muy altas las expectativas.
Sin embargo en palabras del coordinador del IPCC para Latinoamérica, establecer un mínimo de metas ambiciosas podrían estar en el plan: un acuerdo “Post Kioto”, extendido y escalonado que involucre a los países en vías de desarrollo es asequible.
“Debemos de llegar más allá del fiasco de la COP15, que sólo logró un acuerdo ‘sin dientes’ que no obliga a nadie a hacer nada. El presidente se empeñó mucho por traer la COP a México, ahora tendrá la oportunidad de lograr algo, pero debe prepararse desde ahora y formular un buen plan”, enfatizó.








