Por una semana entera el tema que acaparó a la prensa y las discusiones políticas fue el de las vacaciones de cinco días que Michelle Obama se tomó en España levantando gran controversia y fuertes críticas, porque, se dijo, la primera dama es insensible e indiferente al desempleo y la recesión económica por la que atraviesa el país.
El revuelo por el viaje a la Costa del Sol en el mar Mediterráneo, cuando se dice, podía haber ido a las desiertas playas del Golfo de México, que tanto han sufrido por el derrame de petróleo, llegó a tal extremo que el periódico Daily News de Nueva York calificó a la esposa del presidente como “la María Antonieta de hoy” refiriéndose a la ostentosa reina francesa que extravagantemente gastaba en joyas y lujos sin ninguna consideración por sus súbditos.
“Los dejan comiendo lechuga” dijo un diario de Charleston que publicó fotos del viaje junto a un artículo que hablaba del número récord de estadunidenses que sobreviven con cupones de comida. “Chica material” y “desconectada con la realidad” fueron otros de los calificativos que la primera dama recibió.
El caso es que desde los grandes y más prestigiados diarios, incluyendo al New York Times y el Wall Street, hasta los más modestos medios, cadenas de televisión y blogs del internet, todos tuvieron algo qué decir sobre la primera controversia en la que se ve envuelta la señora Obama desde que llegó a Washington.
Esto se inició cuando se supo que acompañada de su hija Sasha de nueve años y unas amigas, viajaría al sur de España del 4 al 8 de agosto para hospedarse en el hotel Villa Padierna de Marbella, donde se dijo, habían reservado sesenta cuartos, es decir, la mitad del lugar perteneciente a la cadena Ritz Carlton, donde el precio de las habitaciones va de 500 dólares la noche a seis mil 600 por la suite Royal.
El enojo creció cuando trascendió que la primera dama y su comitiva viajaron a abordo del avión Fuerza Aérea Dos, un 757 que de acuerdo a datos del Departamento de Defensa opera a un costo de 11 mil 351 dólares por hora. O sea que el vuelo redondo Washington-Málaga salió en casi 150 mil dólares sin tomar en cuenta el saltito a la isla de Mallorca para almorzar con el rey Juan Carlos I.
La esposa e hija del presidente viajaron resguardadas por medio centenar de agentes del Servicio Secreto que aparte del sueldo, reciben 250 dólares diarios para sus gastos, estimándose que en total la aventura andaluza costó cerca del medio millón.
La Casa Blanca ha dicho que la señora Obama y sus amistades pagaron su hotel y sus comidas y que la primera dama desembolsó el equivalente a un boleto de primera clase. Por su parte, el vocero presidencial Robert Gibbs dejó claro que se trató de una visita de carácter personal porque Michelle Obama es “una ciudadana privada”.
Numerosos analistas no están de acuerdo con él. Si bien ella no se postuló para ningún cargo, ni fue electa para función alguna, es una figura pública que gasta dinero proveniente de los impuestos. No hay persona privada con guardaespaldas pagados y tampoco salen de vacaciones a bordo de un avión oficial.
Para otros el problema es la hipocresía. Se dice que mientras el presidente habla de austeridad, sacrificios y malos tiempos, los Obama no siguen sus propios consejos y que ella se toma demasiadas paseos: en marzo fue Nueva York, en mayo a Chicago, en junio a Los Ángeles, en julio a Maine, después vino España y a partir del 19 de agosto toda la familia vacacionará en la exclusiva isla de Martha Vineyard, el destino tradicional del Atlántico para ricos y famosos.
Antes, como para frenar la controversia, pasarán este fin de semana en una playa de Florida, en la costa del Golfo.
Desde los días en campaña cuando era descrita por sus opositores como “una mujer negra resentida”,y los demócratas temían que su personalidad dañaría la carrera de su marido, Michelle Obama, ha dado un giro extraordinario.
Con discreta presencia se ha enfocado a combatir la obesidad infantil y ayudar a las familias de militares en combate, convirtiéndose en la figura más popular y querida de la administración con índices de aprobación que han llegado al 84 por ciento.
El viaje a España, justo ahora, no fue la mejor idea, pero todo en Washington es política y Andrea Tantaros, la columnista que la comparó con la esposa de Luis XVI, es una ex estratega de los republicanos.
En todo caso, no se espera que estas controvertidas vacaciones tengan demasiado impacto político a largo plazo. Para muchos es más bien la típica tempestad de agosto sólo que en un vaso de agua.
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