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Nezahualcóyotl, poesía en flor

Al son de las fábulas

Humberto Matalí Hernández

“¡Amigos míos, poneos de pie! / Desamparados
están los príncipes / yo soy Nezahualcóyotl /
soy el cantor, / soy papagayo de gran cabeza”.
Nezahualcóyotl / “Poneos de pie”.

wawis_nezahualcoyotl_codice_ixtlixochitlEn la vacuidad estéril de la política nacional, la figura más extrañada y necesitada es la de un estadista. La mejor muestra es el tiempo actual, este siglo XXI donde los buenos gobernantes y verdaderos líderes son inexistentes, al extremo de ofender la historia nacional, amén de poseer el ridículo como recurso perenne y con ello en atentar contra de los habitantes del país, al comportarse como fascistas incendiarios.

Entre los estadistas mexicanos, aun cuando no existía el concepto de un país llamado México, sobresale Nezahualcóyotl (1402-1472) rey del señorío de Tezcoco, que superó en capacidades, de acuerdo con su tiempo, circunstancia y región, a la mayoría de los reyes renacentistas europeos. En necesario recordar la magnitud del gobernante del señorío tezcocano, al cumplirse un aniversario más del tropezón, porque eso fue, que se dio Cristóbal Colón con todo un continente.

El señor de Tezcoco contó con la capacidad de reunir peculiares contradicciones: Fue un valiente guerrero y excepcional estratega, gobernante, constructor de obras de beneficio de los habitantes de su señorío, instaurador de leyes y justicia, sabio sobre el tema de la divinidad. Además, para lo que interesa en este espacio, fue un asombroso poeta. En “Los Cantos”  expresó belleza, amor, muerte y vida, todo eso dentro de su marco existencial en el mundo indígena precolombino.

En las traducciones de “Los Cantos” hechas a partir de los textos nahuas por Angel María Garibay y Miguel León Portilla, se capta un ritmo poético y una sucesión de figuras extraordinarias. Es el trabajo de dos genios y rescatadores de la mexicanidad y de las culturas prehispánicas que enriquece la cultura nacional, a pesar de la barbarie derechista que impera en el gobierno federal, convertido en enemigo de la educación y la cultura, porque saben que un pueblo ignorante es muy fácil de manipular y explotar.

La vida del príncipe Acolmiztli Nezahualcóyotl fue azarosa y creativa, digna un personaje de la Grecia Antigua o de una novela histórica. Es la existencia de un gobernante tan magno y complejo que parece tomado de la escritura de los clásicos griegos o de la mitología helénica. A esos que les gusta escribir novelas de supuestas historias reales sobre la existencia de los mexicas, deberían de acudir a la figura del señor de Tezcoco. Se salva el español Salvador de Madariaga, con “El corazón de piedra verde”.

En la turbulencia política actual es necesario recordar a los impulsores del país desde sus orígenes, como en este caso con el señor de Tezcoco, del que se perdió, después de seis siglos, la mayoría de las obras y construcciones como gobernante, a pesar de ese tiempo quedan muestras como el bosque de Chapultepec, pero destaca la obra poética traducida de la lengua náhuatl por Ángel María Garibay y Miguel León Portilla. Son poemas o cantos donde se muestra lo mejor del creador. Estos son algunos ejemplos para provocar en los posibles lectores la inquietud de leer el compendio: “Los cantos son nuestro atavío”. “Como si fueran flores / los cantos son nuestro atavío / oh amigos: / con ellos venimos a vivir en la Tierra. // Verdadero es nuestro canto, / verdaderas nuestras flores, / el hermoso canto. / Aunque sea jade, / aunque sea oro, / ancho plumaje de quetzal… / ¡Que lo haga yo durara aquí junto al tambor! / ¿Ha de desaparecer acaso / nuestra muerte en la tierra? / Yo soy el cantor: / que sea así”.

Consciente de lo efímero de la vida, creó el poema “Ay, solo me debo ir”, en donde el gobernante muestra la desesperación de sus limitaciones: “Ay, solo me debo ir, / solamente así me iré / allá a su casa… / ¿Alguien verá otra vez la desdicha?, / ¿alguien ha de ver cesar / la amargura, la angustia del mundo? // Solamente se viene a vivir / la angustia y el dolor / de los que en el mundo viven… / ¿alguien ha de ver cesar / la amargura, la angustia del mundo?”.

Las flores, la angustia de la vida y la muerte son una constante en la poesía de Nezahualcóyotl, como sucedió cuatro siglos después con los poetas decimonónicos y del modernismo.

El canto “Como la pintura nos iremos borrando”, con el bello verso “Príncipes, pensadlo, / oh Águilas y Tigres: / pudiera ser jade, / pudiera ser oro, / también allá irán / donde están descorporizados. / ¡Iremos desapareciendo: / nadie ha de quedar!” es sin duda el mejor consejo para los gobernantes actuales, empeñados en convertirse en amos del dinero.

Por desgracia, la lectura de la poesía de Nezahualcóyotl, en el actual y aberrante sistema educativo que en un exceso de estupidez es deformado al retirar de las materias de historia y literatura la vida y obra de Nezahualcóyotl, al transformarlo en una simple monografía. Y así es como lo ven los ilustrados políticos y funcionarios mexicanos, incultos en gran mayoría, tecnócratas admiradores de las culturas del barbarismo, el consumo y la superficialidad, a los que los libros son un objeto extraño o motivo para crear elefantes blancos disfrazados de bibliotecas dinosáuricas.

El mejor libro sobre el rey de Tezcoco es “Nezahualcóyotl, vida y obra”, escrita por José Luis Martínez, edición del Fondo de Cultura Económica, donde reproduce parte de las traducciones del náhuatl hechas por Garibay y León Portilla, además de la vida y los otros aspectos de la existencia y labor gobernante de Nezahualcóyotl.

matalih@hotmail.com

Escrito por en 19 octubre 2009. Archivado en * Info • Lente,Humberto Matalí Hernández. Puede seguir cualquier respuesta a esta nota con RSS 2.0. Puede dejar una respuesta o un trackback a esta nota

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