“A pesar del dolor les quiero pedir que tengamos coraje porque tenemos que ser capaces de secar nuestras lágrimas e iniciar la reconstrucción de aquello que el maremoto botó”
La investidura presidencial de Sebastián Piñera, pese a su fuerte carga histórica, ya que se trata del primer político de la derecha chilena que llega al poder mediante elecciones democráticas, será recordada como la más austera de la historia reciente de Chile y también como la más agitada, por culpa de las fuertes réplicas del terremoto que el 27 de febrero devastó gran parte del centro y sur del país, y que ayer se sintió en el mismo Congreso de Valparaíso, donde se celebró la ceremonia.
A pesar de que Chile estaba de luto oficial hasta el pasado martes, el traspaso del mando presidencial de la socialista Michelle Bachelet a Piñera había sido cuidadosamente organizado.
Invitados incómodos
Se trataba de un acto cargado de simbolismo político. La primera mujer elegida presidenta en Sudamérica cedía la presidencia al primer político de derecha que los chilenos eligen democráticamente en más de medio siglo. Pero unos incómodos invitados se colaron a última hora: los temblores. Esos mismos que desde el devastador terremoto de hace dos semanas, en el que murió medio millar de personas, tienen con los nervios destrozados a medio país.
Eran poco más de las once de la mañana locales cuando el salón de plenos del Congreso Nacional, un enorme edificio construido a principios de los años ochenta por el dictador Augusto Pinochet en Valparaíso, para alejar de la capital la sede del Poder Legislativo, ya estaba lleno de invitados.
Los dignatarios extranjeros ocuparon sus asientos en la primera fila. Junto al príncipe de Asturias, heredero de la Corona española, se sentaron los presidentes de Uruguay, Perú, Paraguay, Bolivia, Ecuador, Colombia y Argentina.
Pero apenas diez minutos antes de que arribara la presidenta Bachelet, un fuerte temblor removió la estructura del edificio; después del primero vino otro, y otro más ya en plena ceremonia. Los servicios de seguridad intentaban serenar a los asistentes, pero un mensaje difundido por la megafonía explicando que “hay rutas de evacuación perfectamente señalizadas” no tranquilizó a nadie.
“Nueva transición”
Desde Constitución, una de las ciudades más devastadas por el tsunami, Piñera afirmó que “a pesar del dolor, a pesar del sufrimiento y de la adversidad, les quiero pedir que tengamos coraje, porque tenemos que ser capaces de secar nuestras lágrimas e iniciar un proceso de reconstrucción de aquello que el maremoto botó”.
“Quiero convocarles a construir sobre roca, y no sobre arena, lo que ha sido destruido”, señaló.
Ya de vuelta en el Palacio de la Moneda de Santiago, el nuevo mandatario habló de iniciar una nueva transición que impulse el desarrollo del país.
“Esta nueva transición apunta a levantar el alma de nuestro país, a nuestro progreso espiritual, a construir un Chile en el que la vida y la familia sean siempre sagrados”, señaló el primer presidente de derecha que eligen los chilenos desde 1958.
Fuerte réplica de 6.9 grados y alerta de tsunami
Un total de 12 sismos con epicentro en las cercanías de la localidad costera de Pichilemu, unos 200 kilómetros al sur de Santiago, el más fuerte de ellos de 6.9 grados Richter, sacudió ayer el centro y sur de Chile, doce días después del gran terremoto de 8.8 grados y el día de la investidura presidencial de Sebastián Piñera.
La fuerte réplica se sintió en todo el centro del país y activó la alerta de tsunami (ya desactivada), por lo que miles de chilenos de las localidades costeras subieron nuevamente a los cerros. El peligro de tsunami, que puso en alerta también a Perú y Ecuador, se desactivó a las pocas horas.
El flamante presidente Sebastián Piñera no pudo ni almorzar tranquilamente con sus invitados en el Congreso Nacional, en la ciudad costera de Valparaíso, unos 120 kilómetros al norte de Santiago, y viajó hasta la zona afectada, la provincia de O’Higgins.
Piñera descartó imponer por ahora el toque de queda en la ciudad de Rancagua, a 90 kilómetros al sur de Santiago, la más afectada, aunque sí decretó el estado de catástrofe.
“Quiero hacer un llamado a la tranquilidad a todos los ciudadanos, ésta (el estado de catástrofe) es una medida preventiva, no se ha decretado toque de queda, si las circunstancias hicieran necesario el toque de queda, esas decisiones las vamos a adoptar”, dijo.
“Me voy triste, tranquila y orgullosa”
Una multitud de personas despidió a las puertas del Palacio de La Moneda a Michelle Bachelet, quien dejó ayer la presidencia de Chile “triste, tranquila y orgullosa” y sin querer pronunciarse sobre una posible candidatura en el año 2014.
Millares de ciudadanos se agolparon a las puertas de la sede de gobierno, algunos con carteles con la leyenda “Gracias, Michelle, te esperamos el 2014”, para ovacionar a la presidenta saliente, que deja el mando con un nivel máximo histórico de popularidad del 84%.
“Voy a salir triste por el dolor de nuestra gente, pero también voy a salir con la frente en alto, satisfecha por lo que hemos logrado, tranquila porque hemos puesto todo nuestro empeño”, declaró entre aplausos.
“Y contenta también porque esta Moneda nunca más será la casa de los presidentes, sino la casa de los presidentes y de las presidentas de Chile, y eso también nos hace un país mejor. Me voy sobre todo muy orgullosa del país que somos”, señaló.
vía: LCH
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