En la conocida “epidemia de septiembre” se disparan contagios de rinovirus y otros factores / Después de un correcto diagnóstico se necesitan tratamientos de largo plazo, refiere la especialista Virginia Blandón
En las primeras semanas de retorno a clases se prevé un incremento en el número de crisis de asma entre niños de preescolar y primaria, pues así se ha observado desde hace más de una década, advirtieron ayer pediatras del Colegio Mexicano de Alergia, Asma e Inmunología Pediátrica y del Consejo Nacional de Certificación en Inmunología Clínica y Alergia.
Dos especialistas de estas organizaciones indicaron que este fenómeno no es exclusivo de México y que en Estados Unidos y Canadá se le conoce como “la epidemia de asma de septiembre”, debido a que en ese mes los niños acaban de regresar a clases y se disparan tres factores de riesgo que están controlados en vacaciones: hay más contagios de rinovirus, más estrés y más actividad física.
“Esto no significa que los niños con asma estén condenados a vivir una vida pasiva para evitar esas crisis respiratorias, lo que intentamos decir es que cuando un niño ya tiene diagnóstico de asma hay que darle un tratamiento de largo plazo para permitir que tenga actividad física normal y no tratarlo únicamente con medicinas de alivio rápido cuando hay crisis”, indicó la inmunóloga Virginia Blandón, gerente médico del laboratorio Merck Sharp and Dohme (MSD) y miembro del Colegio Mexicano de Alergia.
El asma es un padecimiento en el cual las vías respiratorias inician un proceso anormal de inflamación y secreción excesiva de mucosas, lo que impide el paso normal del aire. En crisis de asma mal atendidas, las dificultades para respirar llegan a provocar la muerte. En México se calcula que cada año ocurren 4 mil decesos por esta causa. Las entidades del país donde se presentan más crisis de asma son Tabasco, Yucatán y Tamaulipas.
Aunque los factores de riesgo para presentar crisis de asma generalmente se asocian con infecciones virales o alergia a polen y ácaros, en el 70 por ciento de los niños con asma el incremento de actividad física alguna vez les ha desencadenado crisis.
Carlos Báez Loyola, inmunólogo pediatra y presidente del Colegio Nacional de Certificación en Inmunología Clínica y Alergia, explicó que en los años 80 lo más común era atender a los niños con asma con tratamientos de rescate cuando presentaban crisis; éstos consistían en inhalar los llamados broncodilatadores.
“A partir de los años 90 y en esta última década los tratamientos combinan esos broncodilatadores con medicamentos antiinflamatorios como los que se llaman modificadores de leucotrienos, que frenan el proceso de inflación de las vías respiratorias”, añadió.
SALIR DE LA CRISIS

Santiago Jácome Ceniceros, de 8 años, acompañado por su mamá Araceli, fue hospitalizado por crisis de asma y hace dos años las superó gracias a un tratamiento correcto.
Durante los primeros tres años de vida de su hijo Santiago, la señora Araceli Ceniceros vivió un ciclo repetido cada dos semanas. Llevar al pequeño al pediatra y al otorrinolaringólogo por las frecuentes inflamaciones respiratorias, que todos pensaban eran causadas por virus. Esto obligó a administrarle al niño muchos antibióticos.
Cuando Santiago Jácome Ceniceros cumplió tres años, sus padres decidieron llevarlo a Mérida y de ahí a la playa. El niño duró menos de diez minutos en contacto con la arena antes de entrar en crisis y ser llevado al hospital con dificultades para respirar. Seis meses después, un problema similar ocurrió en una visita a Acapulco. A partir de ese momento inició un tratamiento de largo plazo con vacunas y un antiinflamatorio llamado Montelukas.
Hoy, el niño de 8 años vive con asma controlada y, acompañado de sus pediatras, habló ante reporteros y resumió con una frase lo que sentía durante las crisis, que concluyeron a los seis años: “Tenía mucha tos y tenía mucho miedo de no volver a respirar”.
Comentarios recientes