Son microorganismos que crecen como películas y atrapan a los patógenos, con lo cual se impide su mutación, dice el especialista en toxicología, Carlos Amábile
Armando Bonilla
La resistencia de las bacterias a los antibióticos ha incrementado en 29% la mortalidad por infecciones y, por ello, el investigador de la Fundación Lusara (Laboratorio y Unidad de Salvamento de Artrópodos, Reptiles y Aves), Carlos Amábile Cuevas, propuso el desarrollo de un biofilms, el cual atraparía a las bacterias que se han hecho resistentes a los fármacos y detendría su mutación.
Durante su ponencia en el seminario mensual del Departamento de Bioquímica de la Facultad de Química de la UNAM, el especialista en Toxicología explicó que los biofilms son comunidades de microorganismos que crecen, como una película, adheridos a una superficie inerte o en un tejido vivo y, al atrapar a los patógenos, se evitaría que muten y se vuelvan más resistentes.
El especialista precisó que la tolerancia que están desarrollando las bacterias es producto de un proceso evolutivo que se ha acelerado por el uso indiscriminado de sustancias químicas para detener su desarrollo.
Añadió que dicha situación ya había sido identificada por Charles Darwin y Alexander Fleming, quienes en su momento explicaron que las bacterias desarrollan cierto nivel de inmunidad porque los antibióticos ejercen una presión selectiva sobre los microorganismos y los hacen resistentes.
MUTACIÓN
En es sentido, durante su ponencia denominada: “Darwin tenía razón: la evolución de la resistencia bacteriana”, Amábile Cuevas explicó que el proceso que las bacterias siguen para desarrollar resistencia a los antibióticos es el siguiente: “Todas las bacterias tienen un cromosoma que funciona como instructivo base, y poseen plásmidos, moléculas de ADN en forma de anillo ubicadas fuera del cromosoma”.
Los plásmidos actúan como colecciones de trasposones, secuencias de ADN que pueden moverse de forma autosuficiente hacia el genoma de una célula —transposición—, ello facilita las mutaciones, dijo. Además, la transferencia horizontal de las bacterias, que es un intercambio de genes que no ocurre como en las plantas y animales, de forma vertical de padres a hijos, sino que funciona entre dos organismos vecinos, también facilita la mutación hacia organismos multirresistentes, añadió.
Finalmente, el investigador señaló que además del grave problema de salud que representan los patógenos multirresistentes, el impacto económico también es un factor a considerar.
En 1992, dijo, Estados Unidos gastó mil 300 millones de dólares en cinco de los principales patógenos multirresistentes y hoy tan sólo uno —Pseudomonas aeruginosa—, representa un gasto de 2 mil 700 millones de dólares anuales.
Ante ello, afirmó que una solución eficaz para detener el desarrollo de resistencia a los antibióticos serían los biofilms.
“La idea de utilizar estas películas sería atrapar a las bacterias resistentes para tratar de detener su mutación, y a su vez el surgimiento de una nueva generación de patógenos”, reiteró.









