Han incrementado los estándares de seguridad y ahorro de energía / Frena automáticamente cuando una persona o un animal cae en los rieles
La ciudad alemana de Núremberg, que al final de la Segunda Guerra Mundial quedó destruida en 90 por ciento, se convirtió en la primera urbe europea en sustituir su sistema tradicional de metro por uno nuevo en el que los trenes no tienen conductor.
Durante una visita especial al centro de control de estos trenes-robot, el jefe de ingenieros Oliver Früh explicó que desde septiembre de 2009 comenzaron a sustituir los antiguos trenes por otros que funcionan con sensores y antenas. Hasta hoy han puesto en operación 37 trenes sin conductor y han incrementado sus estándares de seguridad y ahorro de energía.
“Hicimos modificaciones a los trenes, pero también colocamos un sistema muy sofisticado de sensores en los rieles y un nuevo tendido de cables que transmiten datos a la central y a toda la red. Ahora, cada tren automatizado se mueve con información exacta de dónde está el tren de adelante y el de atrás. Se evitan aceleraciones o frenos innecesarios que representan fugas de energía y en las horas pico el sistema pone en marcha más trenes para movilizar a más personas”, explicó Früh en la central, que es una oficina con tres pantallas de más de 7 metros de largo cada una donde se ve la localización de cada tren.
La primera línea de metro sin piloto fue construida en 2003 en la capital de Dinamarca, Copenhague, pero se trataba de una línea de metro totalmente nueva. El proyecto de Nuremberg es diferente porque usa prácticamente toda la infraestructura que existía desde hace 38 años, pero le adapta tecnología de punta. Este mismo proyecto ya fue contratado para ser instalado en la capital de Finlandia, Helsinki y existe interés de copiarlo en las ciudades de Londres, París y Moscú.
La renovación del metro de Núremberg se realizó sin detener un solo día el servicio que ya funcionaba desde 1972 y que moviliza diariamente a 350 mil personas. Además, ninguno de los anteriores pilotos perdió su empleo, pero la empresa requirió una reorganización total en las funciones de cada persona.
“Algunos realizan supervisión de los trenes, otros se dedican a la orientación de los usuarios y unos más todavía manejan algunos de los trenes manuales que todavía conservamos. De hecho ahora tenemos más trenes y el mismo personal”, indica el ingeniero responsable de operaciones.
Este metro también tiene capacidad para frenarse automáticamente cuando una persona o un animal –más grande que un gato- cae en los rieles o detecta cuando hay personas moviéndose por los túneles. Controla el cierre de puertas para evitar accidentes en horas pico e informa, con señal de video, cuando alguien obstaculiza intencionalmente el cierre de una puerta.
La inversión en trenes-robot y en todas las modificaciones a rieles y redes de datos fue de poco casi 300 millones de euros, casi 5 mil millones de pesos, pero esta plataforma servirá para ampliar la red de estaciones e ir incluyendo más trenes autónomos a lo largo de los próximos 30 años. Para realizar el proyecto se hizo una alianza entre la empresa de tecnología Siemens, la empresa de transportes VAG y el gobierno de la ciudad de Núremberg.
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