La puesta en escena habla de las tentaciones y de los valores humanos / El público y actores piden posada, quiebran piñatas y degustan del ponche
Debido a la globalización, el internet y otras fuentes de entretenimiento que hay para las nuevas generaciones, cada vez son menos las personas que cantan las letanías navideñas, que prenden velas y piden posada, por eso Pablo Aura se dio a la tarea de rescatar elementos de las primeras pastorelas del siglo XVI, las cuales se montaron después de la conquista española y durante el periodo colonial.
En entrevista, Pablo Aura quien dirigirá la puesta en escena El contrario Luzbel que a partir del primero de diciembre iniciará su temporada en el Teatro Helénico, mencionó que la obra resalta los diversos simbolismos religiosos y la liturgia que eran plasmados tanto en las vestimentas como en los diálogos de los personajes de aquella época.
“Aquí no hay malas palabras porque no se trata de sátira, ni tampoco hay albures. Lo que hacemos es rescatar parte de nuestras tradiciones”, indicó el director.
Pablo reconoció que él hace una pastorela no por ser cristiano sino porque esta representación “tuvo un sentido para mis padres y para los padres de mis padres. Y cuando me pregunten quién soy, a dónde pertenezco, quiero saber que no soy el primero en hacerse esa pregunta y que no tengo que responderla a solas”.
Y agregó: “Para mí es un honor continuar con la tradición escénica de mi padre (escritor Alejandro Aura), quien tenía un cariño especial por las pastorelas, su estética, su contenido y por supuesto su legado cultural”, afirmó Pablo Aura
El director explicó que El contrario Luzbel es una de las pastorelas de más tradición montadas en la llamada Nueva España. “Es la obra de un autor anónimo del siglo XV y contiene elementos muy interesantes sobre la lucha del bien contra el mal que se desarrolla en el contexto psicológico de los personajes”.
“Mi padre la montó ininterrumpidamente cada año, a lo largo de tres décadas y por ello creímos que la mejor manera de homenajearlo era continuar haciendo lo que él más disfrutaba”, indicó Aura
Respecto al desarrollo de la pieza dijo que en ella se habla de las tentaciones, de los pecados y cómo el ser humano está tentado a robar por la pobreza que se vive, así como también en ocasiones desear a la mujer de su prójimo. “Es un obra para toda la familia y también resalta algunos valores universales”, señaló.
El director indicó que para el desarrollo de la pastorela, los diez actores que están en escena hacen la adoración del Niño Dios, para lo cual deben vencer las trampas y tentaciones de Luzbel, quien intenta desviar a toda la procesión de la ruta a Belén.
Luego invitan al público a pedir posada alrededor del escenario, donde hay un pesebre, mucha paja. Al final, la barrera entre el escenario y el público se rompe cuando los pastores invitan a los asistentes a romper la piñata y a degustar ponche para cantar letanías.
Finalmente quiebran más piñatas, para después degustar ponche y cantar más letanías.
Pablo reveló que hay algunas letanías que su padre rescató, las cuales son pocos conocidas y también se interpretan en vivo, ya que cada uno de los pastores además de vencer los obstáculos interpuestos por Luzbel tocan sus instrumentos para dar más vida a la celada.
Por último mencionó que la escenografía es un retablo clásico que posee ángeles, estrellas y hace alusión al camino a Belén.
La puesta en escena se presentará todos los martes, a partir del 1 de diciembre, a las 20:30 horas, en el Teatro Helénico. Avenida Revolución 1500, colonia Guadalupe Inn. Costo: 200 pesos.
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