Estamos acostumbrados a ver películas con gángster de China, Rusia, Estados Unidos e Inglaterra, pero ahora es turno de que la cultura hispana de su versión de los hechos. Agustín Díaz Yanez explora este género con una visión muy introspectiva hacia el sórdido mundo contemporáneo.
Una cinta que aborda tópicos como violencia, dinero y sensualidad, temas que al tiempo que entretienen, son parte de las trágicas verdades de la actualidad. Solo quiero caminar ofrece la oportunidad para abrir los ojos ante la realidad con su respectivo toque de ficción.
El filme introduce a cuatro mujeres Gloria (Victoria Abril), Aurora (Ariadna Gil), Ana (Elena Anaya) y Paloma (Pilar López de Ayala) que como último recurso han optado por el robo. Tras un intento fallido de ultraje a gángsters rusos, la maquila del destino coloca a cada una en situaciones distintas, incluyendo la prisión y el matrimonio de Ana con un peligroso mafioso mexicano: Félix. El encanto termina después del giro de la ruleta y las mujeres deciden hacer un último esfuerzo criminal en la Ciudad de México, que les permitirá salir de todo apuro económico. Por su lado, Félix tiene a su mejor gallo: Gabriel (Diego Luna) quien tiene principios sólidos hacia el respeto para las mujeres y los niños… y así inicia el conflicto.
Creo que existe una tendencia en el cine de habla hispana que (por suerte) no permite al escritor o al director deslindarse de la parte más humana del individuo. Mientras que en filmes Hollywoodenses se acostumbra a tener al villano de corazón de piedra, el cine hispano maneja gamas más extendidas de emociones y maneja villanos buenos y villanos malos, pero ninguno desalmado, pues entre ellos existe camaradería, sueños y temores.
El intento de Yanez por presentar un thriller en el que el espectador debe participar mentalmente para completar el entramado de sucesos se ve saboteado por cortes que entran en conflicto con la temporalidad, es decir, aparecen eventos que no se sabe cómo, cuándo o dónde sucedieron. A su vez, la fuerza que va adquiriendo el momento clímax se desenvuelve en un pobre desparrame emotivo que apenas es digerible debido a las excelentes dotes interpretativas del elenco. Diego Luna asume una personalidad completamente verosímil del sujeto que vive observando la vida como algo ajeno a él, dando como resultado uno de los papeles más maduros de su carrera.
Asimismo, las actrices españolas brillan artísticamente de forma espectacular, especialmente Victoria Abril y Ariadna Gil, ambas asumen y representan el papel que realza la fuerza femenina, haciendo válido el argumento que habla de la ventaja de las mujeres sobre los hombres para soportar el dolor, de cualquier índole.
Solo quiero caminar decae por un lado a causa de los cabos sueltos y un argumento demasiado emotivo para quienes han seguido la tradición de películas de Hollywood sobre gángsters. Sin embargo, el filme crece agradablemente por la atmósfera generada gracias a las perfectas actuaciones acompañadas de buen flamenco y una fotografía impecable.
Cuadro por cuadro
Ben Barnes, el actor que interpretó al Príncipe Caspián de Narnia protagoniza una versión de la obra de Oscar Wilde, El Retrato de Dorian Gray, dirigida por Oliver Park quien en 2002 realizó otra adaptación del escritor inglés: La Importancia de Llamarse Ernesto. *** El trailer de Avatar, la macro producción de James Cameron se encuentra arrasándolo todo a su paso. Incluso meses antes de su estreno se estima que vencerá a en taquillas a sus contrincantes, que podrían ser Luna Nueva y Harry Potter.
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