Al utilizar Twitter, tal como ocurre en otros sitios de internet, el usuario está expuesto a toda clase de riesgos: recibir spam, virus, malware, caer en el phishing, o incluso proporcionar datos útiles para los “amantes de lo ajeno”.
Sin embargo, no es la herramienta, por sí misma, la que representa un problema de seguridad, ya que en muchas ocasiones son los propios twitteros quienes se exponen a este tipo de ataques, dependiendo de las medidas de prevención que tomen al momento de utilizarla.
“Hackear algo es sumamente fácil, si las personas que son dueñas de las cuentas son suficientemente estúpidas”, comenta un twittero, y estudiante de ingeniería en computación, en torno a la probabilidad de apoderarse de una identidad en esta plataforma, para darle un uso indebido.
“Los usuarios de computadoras están pasando más tiempo en las redes sociales, compartiendo información delicada y personal, de ahí que los hackers hayan olfateado dónde se encuentra el dinero”, asevera Graham Cluley, consultor de tecnología de la firma de seguridad Sophos.
De acuerdo al informe más reciente sobre Amenazas de Seguridad, realizado por la Sophos, durante 2009 57% de los usuarios de internet recibió ataques de spam por medio de las redes sociales, un incremento del 70.6% respecto al año pasado.
En tanto, 36% afirmó haber recibido malware a través de este tipo de plataformas, un incremento del 69.8% en referencia al periodo anterior.
“El dramático incremento en los ataques ocurrido el año pasado, nos dice que las redes sociales y sus millones de usuarios tienen que hacer más para protegerse a sí mismos de los cibercriminales”, agregó Cluley.
A continuación, te presentamos una serie de recomendaciones para no ser presa fácil a la hora de twittear:
Protege tu contraseña
Puedes cambiarla cada cierto periodo, y procurar tener una para los servicios de redes sociales, y otra para datos más delicados, como la que da a acceso a los servicios bancarios.
Una de las trampas más comunes en Twitter, y en otras redes sociales, es el llamado phishing, o la obtención de información confidencial de forma fraudulenta.
Suele ocurrir que ciertas aplicaciones, para saber quién te sigue o no, o quién favoritea tus tweets, sólo son anzuelos para que les proporciones tu nombre de usuario y contraseña; ya que las tienen, utilizan tu identidad para twittear spam, o para seguir con el phishing.
“A los DM (mensajes directos) que me llegan diciendo que me agregue a algo, los ignoro y los borro”, indica la twittera @tazy
Considera el candado. Hay quien critica esta característica, que permite restringir la visualización de los tweets a aquellas personas que elija el usuario; sin embargo, es una opción más, que puede responder a ciertas necesidades de seguridad.
Bloquea y reporta spam. Twitter pone al alcance de cualquiera de sus usuarios este par de opciones, a fin de contrarrestar los avances de los trolls, personajes que se dedican a insultar o causar irritación, o ponerle una barrera a los bots, cuentas automatizadas que se limitan a distribuir spam, o publicidad no deseada.
Baja contenido seguro
“Cuando un usuario tiene problemas de virus, o es por pornografía, o es por bajar contenidos sin derechos de autor”, refiere Engel Fonseca, vicepresidente Comercial Cono Norte de la agencia de marketing digital Harren Media
¿Vale la pena twittear tu ubicación?
Recientemente, dos programadores holandeses crearon el sitio Pleaserobeme.com (por favor róbame), para alertar sobre los riesgos de que un usuario dé pistas sobre las horas en que está alejado de casa.
Lo que hace esta página es enlistar los hogares que se han quedado vacíos, y que pueden ser víctimas de un atraco, basándose en los estatus que las personas registran en herramientas como Google Buzz, Foursquare, y Twitter.
De ahí que escribir algo como “fuimos al cine y dejamos al perro solo en casa; lindo día en Insurgentes”, puede no ser la mejor idea.
Ten sentido común
Tal como refieren los twitteros @amiguiz y @leliel, el propio usuario debe establecer criterios para definir de quién acepta contenido, cuáles son los riesgos de ingresar contraseñas en aplicaciones, o de contarle al mundo datos personales.
Comentarios recientes