Agradezco a Sandra Reynoso el envío de
la información de este artículo.

Héctor Mayagoitia Domínguez habla sobre el reciente libro del químico Luis Manuel Guerra./ foto: Marco Rosales
Apenas hace unos días tuve el gran honor de que un mexicano de excelencia, buen amigo y buen ser humano, Héctor Mayagoitia, presentara mi último libro, Vida Verde, en El Colegio de México, conjuntamente con otros dos hombres con quienes he compartido momentos importantes de mi vida, Mario Molina y Gabriel Quadri. Por lo importante que es para mí, y la trascendencia para la creación de un Ciudadanía Ambiental en México, me permito compartir contigo, querida, querido lector, los pensamientos de Héctor Mayagoitia, actualmente director del Programa Ambiental del Instituto Politécnico Nacional (y quien fuese uno de los mejores directores generales del Instituto):
¡Vida Verde! ¿Un libro más del químico Luis Manuel Guerra?: no, no es uno más, es el libro que México necesitaba para involucrarse en el conocimiento real y perspectivas de la problemática mundial que amenaza la subsistencia misma del homo sapiens sobre la faz de la tierra.
Desde el 5 de junio del 2009 en que el Gobierno de la República (por conducto de Semarnat-Cecadesu) le otorgó el Premio al Mérito Ecológico, nos debía esta trascendente obra.
Ciertamente los miembros del jurado analizamos y reconocimos su incansable labor de divulgación y de acciones concretas en defensa y mejoría de nuestro ambiente, especialmente a través de sus libros, sus artículos periodísticos, sus programas de radio y televisión sus conferencias a todo tipo de públicos etcétera, etcétera pero, insisto, nos debía una publicación de esta naturaleza que nos lleva de la mano, en forma sencilla y amena para que adolescentes, jóvenes, adultos y los de la tercera edad adquiramos mayor conciencia de nuestro acontecer y participemos activamente para evitar un deterioro mayor a nuestro planeta y a nuestro país.
Baste recordar que según cifras del INEGI, en el 2006 por degradación ambiental y agotamiento de los recursos naturales, México perdió el equivalente a 903 mil 724 millones de pesos, mientras que los gastos de protección ambiental y de prevención apenas fueron de 58 mil 573 millones pesos, o sea un 6.48% y lamentablemente esto acontece cada año y desde hace muchos años, en que la inversión (no gasto) en protección sobre agotamiento fluctúa entre seis y el siete por ciento, alejándonos de la meta de alcanzar el desarrollo sustentable, heredando a las generaciones subsiguientes un México mejor y equitativo.
Por ello, el químico Guerra asienta con certeza: “tenemos que cambiar nuestros hábitos y costumbres, si es que queremos garantizarnos un futuro”
Maravillosa, en verdad, la idea de Luis Manuel de inspirarse en las encuestas de 457 jóvenes de secundaria, a quienes ya no les tocó estudiar la asignatura Ecología que hasta el 2004 se impartía (con tres horas a la semana) en el tercer grado.
El capitulo I, “las preguntas más frecuentes sobre el medio ambiente” responden en forma sintética a las interrogantes sobre agua; calentamiento global y cambio climático; reciclaje; bosques.
El capitulo 2 “¿Por qué responder a preguntas sobre ecología?” Nos confía el autor “que a la gente como tú y como yo les hace falta tener entre las manos un libro compacto (al cual se puede entrar también a través de internet) que me conteste esas preguntas sobre temas de medio ambiente”.
En el capitulo 3 “¿existe un futuro ecológico?” Con fundamentado optimismo concluye el ecologista: “estamos frente a la oportunidad más importante que ha tenido el ser humano para redefinir su destino”.
En el capitulo 4 “Las agendas del humano: ¿Qué es la agenda 21?” Después de homenajear a las cuatro mujeres extraordinarias que sentaron las bases para la búsqueda de una sociedad humana sustentable nos conduce el autor a la organización de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, (en 1982) para llegar a la Cumbre de la Tierra (en 1992) con la Agenda 21, la cual en palabras del Químico Guerra “refleja un consenso mundial y un compromiso político al nivel más alto sobre el desarrollo y la cooperación en la esfera del medio ambiente”.
En el capitulo 5 “El cambio climático: ¿calentamiento global o una nueva era de hielo?” Nos dice el autor: “este libro pretende ayudar a la comprensión de este fenómeno para que todos los mexicanos puedan conocer cuales serán los impactos precisos sobre sus vidas y las de sus hijos y nietos”.
En forma sucinta nos relata el camino a Copenhague (en el 2009) pasando por el Protocolo de Kyoto (en 1997) y la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre la protección de la atmósfera en 1992, reconociendo que algo se logró en el acuerdo de Copenhague con la opinión científica de que para el año 2015 se debe “estabilizar nuestra atmósfera deteniendo el calentamiento global en 2°c, añadiendo que en la Conferencia de las Partes (COP16) en Cancún (en diciembre de 2010): “ veamos si realmente sabemos tomar las oportunidades en serio”.
A este respecto, es conveniente recordar que desde 1896 Arrhenius advirtió que de llegar a duplicarse el contenido de Bióxido de Carbono en la atmósfera con respecto a la era preindustrial (280 partes por millón) la temperatura promedio ascendería en 5°c ocasionando graves desastres a la Tierra.
Aunque apenas se ha llegado a 390 PPM de CO2eq y la temperatura promedio sólo ha ascendido, a nivel mundial, en 0.8°c, las consecuencias están a la vista por lo que el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) ha fijado la meta de reducir las emisiones de Gases Efecto Invernadero (GEI) en un 50% para el año 2050.
Aunque José Luis Lezama escribió este sábado: “ante este panorama Cancún se muestra sin futuro y, para decirlo con más claridad, sin razón de ser, demasiado costoso para que hoy día se sabe no se acordará”, confiamos en que se avanzará más allá de los acuerdos de Copenhague, para bien de la humanidad.
En el capitulo 6 “Los ríos, lagos y mares. ¿Qué pasa con el agua? Luis Manuel aborda con certera pluma el problema más importante para el mundo y para México en particular, donde basta recordar que de 31 mil metros cúbicos por año que disponía cada habitante en el 2010, se pasó a una disponibilidad de sólo 10 mil en 1970, y a cuatro mil 573 en el 2004, previéndose que para el 2025 apenas cada mexicano dispondrá de tres mil 480 metros cúbicos de agua; además de que 104 de los 653 acuíferos del país están sobre explotados y que nueve millones de mexicanos no tienen acceso al agua potable.
En su libro, el químico Guerra reitera la tesis que expuso en el IV Foro Mundial del Agua (en el 2006) (abre la cita) “de que el manejo del agua no es un problema técnico o económico, sino un problema cultural, con raíces educacionales, de divulgación y de empoderamiento, de las sociedades humanas”.
Finalmente, en el capitulo 7 “Los bosques y las selvas. ¿Podremos detener la deforestación?” el Químico Guerra alude a este candente problema, ya que se deforestan más de 12 millones de hectáreas anuales en el mundo y más de 500 mil en nuestro país, aunque se use el subterfugio de utilizar el término deforestación neta, al disminuirle las hectáreas reforestadas.
Adicionalmente, el autor transcribe el reporte de Jeff McNeely y Sara Sherr: Estrategias de ecoagricultura para ayudar a salvar al mundo y salvar la biodiversidad silvestre.
Luis Manuel Guerra culmina la obra con el importante tema: “La ecoagricultura puede ayudar a alimentar a la población del mundo y proteger la biodiversidad,” resaltando la importancia del pago por servicios ambientales, relatando que ”en Chiapas, México, por ejemplo, a los campesinos se les da apoyo económico para cambiar de patrones no productivos de uso de tierras (principalmente sistemas intensivos de barbecho que incluyen aclareo de bosques regularmente) por forastería sostenible, agroforestería y sistemas agrícolas que mantienen a más biodiversidad, secuestrando al mismo tiempo carbono de la atmósfera para reducir el calentamiento global”.
En síntesis, es un libro que debe tener la máxima difusión, llegando a todos los estratos de la población, empezando por los hacedores de las decisiones, de las que depende el presente y el futuro de la nación, por lo que auguro un éxito rotundo a ésta y a las siguientes ediciones de Vida Verde.
Comentarios recientes