Redes sociales

FacebookTwitterRSS

Subscríbase por e-mail

Y al décimo segundo día Chile se levantó

Aldea Global

Fran Ruiz


Habitantes de Valparaíso huyen a los cerros tras el anuncio de un tsunami.

Con la tierra aún temblando con fuerza y con medio país devastado por el quinto terremoto más poderoso jamás registrado, los chilenos se enjugaron ayer las lágrimas y asistieron a la asunción de Sebastián Piñera como nuevo presidente de la nación.

Doce días después de ser sacudido por un devastador sismo —y un tsunami si cabe aún más devastador—, Chile inauguró ayer una nueva etapa, un cambio histórico en el que la derecha regresa al poder por la legitimidad de las urnas y no a punta de pistola.

La transición democrática chilena culminó ayer con el traspaso tranquilo de poderes de una mandataria socialista, Michelle Bachelet, a un demócrata de derechas. Para que esto ocurriera, Piñera necesitó ganarse la confianza de los chilenos con una credencial limpia de cualquier contaminación pinochetista y un discurso no revanchista con los gobernantes que ayer pasaron a la oposición, tras el lógico desgaste después de 20 años en el poder de la Concertación liderada por socialistas y democristianos.

No lo tenía previsto, pero quien está llamado a escribir este nuevo capítulo de la historia chilena se vio forzado a cambiar el título que tenía pensado por otro más acorde con las dramáticas circunstancias: “Levántate, Chile”.

El lema que vertebrará sus cuatro años de mandato no podía ser más contundente. Un auténtico líder es el que ante la adversidad no cunde al desánimo y pide coraje a su pueblo para mirar adelante, y esto es justamente lo que acaba de hacer Piñera: “Es el momento de secarse las lágrimas y de mirar al futuro”, pidió a los chilenos, y sobre sí mismo también fue claro: “no pienso ser el presidente del terremoto, sino de la reconstrucción”.

Pero es inevitable diferenciar una cosa de la otra y la naturaleza no perdonó ni su propia ceremonia, con una fuerte réplica de casi siete grados que lo obligó a suspender su fiesta y marcharse a monitorear si hubo daños o si se formó un nuevo tsunami.

Sin tiempo, pues, de recuperarnos del brutal impacto del terremoto en Haití, en estas casi dos semanas recibimos de nuevo un bombardeo de imágenes terribles, de edificios partidos por la mitad, de pueblos costeros completamente destruidos, de gente desesperada saqueando y de las autoridades paralizadas por el impacto de la destrucción. Pareció incluso que la furia de la naturaleza (y mira que anda furiosa últimamente) iba a conseguir noquear a Chile como consiguió hacer con Haití; sin embargo, en este corto periodo de tiempo el mundo pudo ver cómo del desconcierto y la lenta reacción del gobierno de Michelle Bachelet se pasó a una toma del control firme, tanto en las calles, para evitar nuevos saqueos, como en los puestos de socorro; se restablecieron servicios básicos, como la luz y el agua, en las principales ciudades golpeadas, y se reservó gran parte de los fondos ahorrados con la venta de cobre (Chile es el primer exportador mundial) para la reconstrucción.

Todo esto ha permitido que Chile se ponga de nuevo en pie para no perderse una ceremonia de asunción entre dos adversarios ideológicos que se respetan mutuamente y que han prometido hacer todo lo posible por anteponer los intereses del pueblo a los partidistas en estas horas amargas. En fin, que en vista de cómo anda el gallinero político en estas latitudes por nimiedades, dimes y diretes, hasta envidia da la reacción de la clase política chilena ante tan grande adversidad.

fransink@yahoo.com

Escrito por en 12 marzo 2010. Archivado en * Info • Lente,Fran Ruiz. Puede seguir cualquier respuesta a esta nota con RSS 2.0. Puede dejar una respuesta o un trackback a esta nota

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>